El hecho de vivir en un Sistema anti-solidario, donde a cada uno de nosotros se nos obliga mediante
"mecanismos de mercado" a vender nuestra mano de obra para "ganarnos la vida" como si fuéramos
baterías arrendables, evita que levantemos la cabeza al cielo para contemplar con tranquilidad las
estrellas. Allí podríamos estar si el Sistema no nos hubiera robado la capacidad de imaginar alternativas...

 

HACIA EL FUTURO Y MÁS ALLÁ
Por Jacque Fresco | Ver texto original | Traducido por Ventus
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EL OBSOLETO SISTEMA MONETARIO
A pesar de la ingeniosa publicidad que nos pueda llevar a creer lo contrario, cuando una nueva tecnología es introducida en cualquiera de los actuales sistemas basados en el dinero, el beneficio sobre la humanidad es marginal, excepto para aquellos que consiguen convertirse en "clientes". En cualquier sistema monetario, el motor de la industria es la utilidad monetaria, es decir, vender algo por más de lo que vale. El bienestar de la humanidad no se incluye en la ecuación. Los problemas sociales que pueden provenir de las masas desplazadas por la automatización de muchas tareas son consideradas irrelevantes, si es que se les considera. Cualquier necesidad humana es secundaria frente a la necesidad de utilidad monetaria del mundo de los negocios. Si la utilidad es insuficiente, el servicio cerrará. Lo que el mundo de los negocios busca es mejorar las ventajas competitivas para incrementar las ganancias de sus accionistas y esto se contradice con producir bienes y servicios que permitan mejorar la vida de los seres humanos [por ejemplo, en cualquier sistema basado en el dinero mientras más personas tengan SIDA, mejor, porque esa gran masa de enfermos le dará trabajo a miles de médicos y pondrá en movimiento a la economía. Por lo mismo, encontrar la cura del SIDA sería catastrófico para la economía, porque muchas empresas farmacéuticas se irían a la quiebra]. Debido al interés público manifestado por muchas personas en el efecto invernadero, la lluvia ácida, la contaminación del aire y del agua, etc., algunas empresas han entendido que para mantenerse en el mercado deben mostrar interés por las preocupaciones ambientales y sociales. Si bien dichas acciones son positivas, no se pueden tomar seriamente como la "solución de mercado" a la generación de residuos, a la degradación ambiental y al sufrimiento humano.

El sistema monetario fue útil como una herramienta provisional que permite poner valor a bienes y servicios cuando existe escasez y permitió superar las imperfecciones del trueque. Así como en el pasado no existió un sistema universal de trueque, así mismo no existe un único sistema monetario mundial en la actualidad. Igual que en el pasado, hoy podemos ver a individuos y grupos que necesitan intercambiar objetos y servicios. La desigual distribución de habilidades, recursos y materiales en el mundo exige la existencia de un comercio mundial.
Hasta hace unas pocas décadas, el sistema monetario funcionaba relativamente bien. La población mundial de tres mil millones no agotaba los recursos ni la energía, el efecto invernadero no era evidente y la contaminación ambiental sólo era tema para unos pocos. Al comenzar el siglo XXI la población se ha incrementado exponencialmente hasta superar los seis mil millones, los recursos y la energía claramente están disminuyendo, el efecto invernadero es una realidad y la contaminación es evidente en todo el mundo. El planeta está en crisis y la mayoría de la población no puede satisfacer sus necesidades básicas porque no cuentan con el dinero suficiente como para adquirir recursos que cada día son más caros. El dinero es la variable que determina la calidad de vida de una persona en lugar de la verdadera disponibilidad de los recursos.



En un sistema monetario el poder adquisitivo no se relaciona con la capacidad de producir bienes y servicios. Por ejemplo, durante una crisis recesiva siguen existiendo en los almacenes CDs y automóviles, pero mucha gente no cuenta con el dinero para comprarlos, a pesar de que la Tierra sigue siendo el mismo lugar. Lo que ocurre es que existen ciertas reglas de mercado que son obsoletas pero que toleramos que sigan existiendo incluso cuando producen conflictos, privaciones y sufrimiento.

Dado que la cultura de hoy se basa en la utilidad monetaria, entonces nosotros no producimos bienes basados en las necesidades humanas. Por ejemplo, no construímos casas basadas en las necesidades de poblamiento. No producimos alimentos para alimentar a la gente. La motivación primaria de la industria es la utilidad monetaria.

En la actualidad, el sistema monetario es un obstáculo a la supervivencia de la raza humana más que un medio que promovería nuestro crecimiento y desarrollo. Esta herramienta de gestión de recursos ha dejado de ser útil y está perjudicando a la humanidad, razón por la cual es deseable su eliminación. Dado que es obvio que la humanidad necesita de recursos para poder existir, el nuevo sistema debe ser capaz de suministrar los recursos directamente a la gente sin obstáculos financieros ni el lobby de los grupos de interés que buscan su beneficio a costa de dañar al resto de la población. Por lo tanto, es lógico que la alternativa tiene que ser un sistema económico basado en los recursos (y no en el dinero). Se puede pensar en un sistema económico mundial basado en los recursos que sería establecido gradualmente a medida que se abandonara el actual sistema monetario.

Todos los sistemas económicos mundiales - socialismo, comunismo, fascismo e incluso el tan respetado sistema capitalista de "libre" mercado - perpetúan la estratificación social, el clasismo, el elitismo, el nacionalismo y el racismo, paradigmas que necesitan de la diferencias económicas para existir. Basta con que cualquier sociedad comience a utilizar el dinero o el trueque, para que comencemos a ver una desenfranada carrera por buscar ventajas diferenciales. Si esas ventajas no se pueden mantener por medio del comercio, entonces será inevitable la intervención militar [Ej: Estados Unidos y la invasión de Iraq con la excusa de buscar inexistentes armas de destrucción masiva].

La guerra nos demuestra de forma inequívoca la incapacidad de las naciones para resolver sus diferencias en un sistema monetario. Desde un punto de vista estrictamente pragmático, la guerra es la más ineficiente forma de utilizar vidas humanas y recursos naturales concebido por nuestros líderes. En la actualidad esto es aún peor si se considera la tecnología termonuclear, las armas químicas y bacteriológicas, las amenazas de sabotaje a las redes computarizadas de las naciones, etc., todas ellas son realidades creadas gracias a la existencia de la oferta y la demanda en un sistema monetario. A pesar de que las naciones afirman querer la paz, por lo general carecen del conocimiento necesario para llegar a soluciones pacíficas.

 

 

La guerra no es el único medio del que disponen las naciones desarrolladas y subdesarrolladas para abusar de la población cuando no se consiguen adecuados arreglos sociales. También se dispone del hambre, de la pobreza y de la reducción de la oferta. Mientras la sociedad utilice dinero podremos ver la creación de deuda y la inseguridad económica y ambos factores perpetuarán la delincuencia, la anarquía y el resentimiento. Los tratados y decretos no cumplen un papel efectivo para cambiar las condiciones de escasez e inseguridad. Por otro lado, el nacionalismo sólo ayuda a aumentar el sentido de separación entre los pueblos.

Los tratados de paz son incapaces de evitar una guerra si no se abordan las causas. Además, existen ciertos aspectos ineficaces del derecho internacional que tienden a mantener el statu quo. Las naciones que han obtenido riquezas gracias a la violencia siguen manteniendo en la actualidad sus posiciones ventajosas. Lo comprendamos o no, el derecho internacional sólo sirve como una suspensión temporal de los conflictos.

El intentar encontrar soluciones a tales problemas dentro del paradigma monetario sólo creará soluciones-parches que prolongarán la existencia de un sistema obsoleto.

En este mundo de constantes cambios, la pregunta no es si escogemos reemplazar el actual sistema por otro que sí funcione. Ahora es obligatorio que tomemos el reto en serio y que le hagamos frente a la actual decadencia social y económica.

Este es el problema que debemos encarar y las soluciones deben encajar correctamente con el mundo real. Parece ser que las soluciones pasan por actualizar y rediseñar la sociedad más que por aferrarse a los viejos valores de las antiguas sociedades. Desafortunadamente esto no se conseguirá mientras el actual sistema económico mundial no esté al borde del colapso.

UNA ECONOMÍA BASADA EN LOS RECURSOS
A continuación se presentará un conciso enfoque sobre un modelo de civilización donde la guerra, la pobreza, el hambre, la deuda y el sufrimiento humano innecesario son vistos no sólo como evitables, sino como totalmente inaceptables. La idea de fondo es eliminar las causas subyacentes que son responsables de la mayoría de los problemas que actualmente enfrentamos. Como se estableció previamente, esas causas no pueden ser eliminadas dentro de un sistema monetario que sólo perpetúa el establishment. El comportamiento humano está sujeto a la ley de la Causalidad, igual que cuaquier otro fenómeno físico. Nadie nace con codicia, prejuicios, intolerancias ni odios. Todo esto es aprendido. Si el ambiente no cambia, los problemas similares se repetirán.

 

 

Las aspiraciones de una mejor sociedad no pueden ser alcanzadas dentro de un sistema monetario basado en el despilfarro y en la depredación en todos los niveles. El método estándar para resolver los problemas es mediante la promulgación de leyes, pero los hechos indican que tales soluciones están destinadas al fracaso. Además, las nuevas tecnologías que podrían mejorar nuestra calidad de vida sólo llegan a aquellos seres humanos con el dinero suficiente como para poder comprarlas. En la actualidad más y más industrias están adoptando las ventajas de la automatización, lo que resulta en una mayor productividad con un menor número de empleados. A largo plazo esto significará la desaparición de los sistemas económicos monetarios. Sólo en un sistema monetario la automatización puede producir desempleo. Entre 1990 y 1995 las compañías despidieron 17.1 millones de trabajadores, de lo cual se responsabiliza en gran parte a la automatización. La automatización conducirá al reemplazo de la gente por máquinas, lo que significará una disminución del poder adquisitivo de los trabajadores desplazados. A pesar de la globalización, el costo humano de la automatización producirá inevitablemente problemas sociales difíciles de gestionar.

Durante la década de 1930, mientras se vivía La Gran Depresión, la administración Roosevelt promulgó una serie de leyes sociales destinadas a frenar las tendencias revolucionarias y a hacer frente a los problemas derivados del desempleo. Los puestos de trabajo fueron proporcionados a través de la Administración para el Progreso del Trabajo, los Cuerpos de Conservación Civil, el Acta de Recuperación Nacional, los campamentos transitorios y los proyectos de Artes Federales. La Segunda Guerra Mundial arrastró a USA dentro de una nueva depresión mundial. Si permitimos que las actuales condiciones sigan su curso natural, pronto podríamos llegar a ver una nueva recesión mundial de gran magnitud. Durante la Gran Depresión, Estados Unidos sólo contaba con 600 aviones de primera clase, pero al comenzar la Segunda Guerra Mundial, la producción se disparó a 90.000 aviones por año. ¿Cómo se consiguió? ¿Acaso repentinamente conseguimos el suficiente dinero u oro para financiar la Guerra? La respuesta es no. Siempre se contó con los recursos y el personal suficiente como para alcanzar niveles de producción y eficiencias necesarios para ganar la guerra. Desafortunadamente, los sistemas monetarios necesitan de guerras o desastres para realizar tales hazañas.




Vivimos en un sistema que funciona solidariamente sólo como repuesta a una crisis. Sólo cuando ocurre una emergencia nacional nuestros líderes forman equipos interdisciplinarios. Sólo en raras ocasiones - si acaso ha ocurrido alguna vez - se utiliza un esfuerzo concertado para encontrar soluciones viables a los problemas sociales. Si utilizáramos los mismos esfuerzos científicos que se realizan a gran escala cuando ocurre un desastre, las soluciones podrían ser obtenidas en un tiempo relativamente corto.

La Tierra es un planeta con recursos abundantes. La actual práctica de racionar los recursos en función del dinero disponible es un método obsoleto y que perjudica a los seres humanos. La humanidad tiene acceso potencial a tecnología muy avanzada y que fácilmente puede generar un alto estándar de vida a todos y cada uno de los seres humanos de este planeta. Pero para conseguir debemos promover la implementación de una Economía Basada en los Recursos (EBR o RBE).

En términos simples, una EBR considera valiosos a los recursos y no al dinero y proporciona un método homeostásico para distribuir los recursos de una manera solidaria y eficiente entre toda la población. Una EBR es un sistema donde todos los recursos, ya sean naturales, construídos por el hombre, construídos por las máquinas y los sintéticos, están siempre disponibles sin tener que utilizar un método de racionamiento ilusorio y especulativo, a saber: dinero, tarjetas de crédito, trueque o cualquier otra forma de intercambio simbólico. Una EBR utiliza los recursos existentes, de la tierra y de los mares, y los medios de producción, como el equipamiento físico y las industrias, para beneficiar a toda la población. En una EBR y en ausencia de las restricciones ilusorias derivadas del dinero [como la regla que dice que para hacer cualquier cosa importante es necesario obtener a cambio una utilidad], nosotros podríamos fácilmente satisfacer las necesidades y generar un alto estándar de vida para toda [ TODA ] la población mundial.

 

 

Para comprender en qué consiste una EBR, consideremos el siguiente ejemplo: Un grupo de personas varadas en una isla cuentan con un gran poder adquisitivo, incluyendo oro, plata y diamantes. Toda esta riqueza no serviría de nada si en la isla existieran pocos recursos como alimento, aire limpio y agua. Sólo cuando la población excede la capacidad de producción de la tierra, comienzan los problemas del crimen, la codicia y la delincuencia. Por otro lado, si esas mismas personas fueran cambiadas a una isla capaz de producir más recursos de los necesarios, entonces cualquier sistema monetario sería irrelevante. Es sólo cuando los recursos son escasos que la utilización del dinero puede servir para controlar su distribución. Por ejemplo, no sería viable tratar de vender aire puro, arena de una playa, o la sal disuelta en los océanos a los habitantes de una isla, dado que ellos tendrían al mismo acceso que nosotros a estas cosas. En una EBR todos los recursos del mundo serían considerados como parte común de la herencia de todos los pueblos de la Tierra, lo que a la larga haría obsoletas las fronteras entre los países.

Debemos enfatizar que este proyecto de gobierno simbiótico no tiene relación alguna con el deseo de una elite empresarial que pretende formar un gobierno único mundial teniendo a las grandes corporaciones dictando las reglas y a la gran parte de la población subordinado a ellos. La Globalización en una EBR permite el desarrollo de cada persona para que éstas alcancen todo su potencial y no para que vivan subyugadas a algún órgano del gobierno corporativo.

Todos los sistemas sociales, independiente de la filosofía política, de las creencias religiosas y/o de las costumbres, dependen en el fondo de los recursos, ya sea la tierra arable, el aire limpio, el agua pura y la necesaria tecnología y el personal para mantener un buen estándar de vida. Esto puede conseguirse mediante la aplicación inteligente y solidaria de la ciencia y de la tecnología. La verdadera riqueza de una nación yace en su desarrollo y en los potenciales recursos y en la gente que trabaja para eliminar la escasez y en desarrollar una forma de vida más solidaria. Una EBR utilizaría la tecnología para superar la escasez mediante el aprovechamiento de fuentes de energía renovables, producción, control y distribución computarizada y automatizada, diseños seguros, ciudades energéticamente eficientes, acceso universal y de calidad a la salud y a la educación útil y, principalmente, mediante un sistema de incentivos centrados en la humanidad y en el respeto por el medio ambiente.

Desafortunadamente la ciencia y la tecnología han sido desviadas de los anteriores objetivos por razones egoístas y por directrices basadas en ganacias monetarias a través de la ineficiencia premeditada o a través de un mal desempeño planificado. Por ejemplo, es irónico que el Departamento de Agricultura de USA (cuya función tendría que ser aumentar la productivdiad de las cosechas por hectárea) subvenciona a los agricultures para que no produzcan a plena capacidad, mientras que por otro lado existen millones de personas pasando hambre en el mundo [En cualquier economía monetaria es más importante mantener altos márgenes de ganancias que solucionar el problema del hambre]. Otro ejemplo es la elección ilegal de muchas empresas de deshacerse de sus basuras tóxicas enviándolas a vertederos ilegales, barrios pobres, océanos y/o ríos para así ahorrarse el dinero de eliminar la basura mediante algún método social y ecológicamente responsable. Un tercer ejemplo es la ausencia de precipitadores electrostáticos en las chimeneas de muchas fábricas. Esta tecnología evita la emisión de material particulado a la atmósfera y está disponible desde hace 75 años. Los ejemplos demuestran que el afán de lucro evita la aplicación de soluciones que beneficiarían a la gente y al medio ambiente.

 

 

En una EBR, el factor humano estaría en primer lugar y la tecnología tendría un papel subordinado. Esto resultaría en un incremento del tiempo de ocio. En una economía donde la producción es realizada principalmente por máquinas y donde existe acceso universal a todos los recursos y servicios, el concepto de "ganarse la vida" quedaría obsoleto. Dado que en la actualidad no se han resuelto las consecuencias de la automatización sobre las economías monetarias, cualquier avance en ciencia y tecnología resulta ser de escaso significado [sólo es relevante para aquellos con el dinero suficiente como para acceder a tales avances]. La utilización de Internet y de las altas tasas de transferencia de información nos podrían ayudar a la definición y monitoreo de las variables necesarias para que una EBR sea respetuosa con el medio ambiente, consiguiendo de este modo ausencia de sobre-explotación de recursos.

Mucha gente cree que el supuesto exceso de tecnología en el mundo es el responsable de la contaminación ambiental. Esto no es cierto. El factor responsable de la contaminación es el mal uso de la tecnología [además, existe tecnología respetuosa con el medio ambiente que está siendo sub-utilizada]. En términos simples, un martillo puede ser utilizado para construir un edificio o para matar a una persona. El tema no es el martillo, si no la forma cómo éste se utiliza.

La "Cibernación", o la aplicación a gran escala de los computadores y la automatización en el sistema social, podría ser enarbolado como una proclama de emancipación de la humanidad si ésta se utiliza bajo la guía de la solidaridad y la inteligencia. Su rigurosa aplicación sería capaz de otorgar el más alto estándar de vida concebible con prácticamente nulo trabajo. Esto podría liberar a la humanidad por primera vez en la historia de tener que vivir en un mundo estructurado y basado en la repetición de actividades que facilmente podría realizar un robot. Así podríamos revivir el concepto griego del ocio, donde los esclavos hacían la mayor parte del trabajo, mientras que los hombres libres tenían tiempo para cultivar sus mentes. La principal diferencia es que en el futuro cada uno de nosotros le dará órdenes a más de un millón de esclavos, pero estos esclavos serán mecánicos y eléctricos y no nuestros hermanos humanos. Esto le pondrá fin a la explotación de un ser humano por otro, de modo que todos podrán llevar una vida abundante, útil y mucho menos estresante. Posiblemente la cibernación, los ordenadores y la inteligencia artifical sean las mejores formas de salvar a la raza humana de sus propias incapacidades.

Una EBR nos llama a rediseñar nuestras ciudades, los sistemas de transporte y las plantas industriales de modo que sean energéticamente eficientes, limpias y capaces de satisfacer las necesidades materiales y espirituales de la población. Estas nuevas ciudades cibernadas tendrían sus propios sistemas nerviosos eléctricos extendidos por toda la superficie. La función de este sistema nervioso automatizado sería coordinar el balance entre entre la producción y la distribución y así conseguir una economía en equilibrio. Se llegaría a decisiones importantes a partir de la retroalimantación de la información proveniente del ambiente. A pesar de la actual obsesión por la seguridad nacional y las violaciones descaradas a la privacidad personal, en una Economía Global Basada en los Recursos, donde nadie necesitaría tomar nada de otro, se consideraría socialmente inaceptable monitorear las actividades realizadas por los individuos. De hecho, tal intrusión sería anti-productiva, porque no se obtendría nada útil en caso de realizarla.

 

 

En una ciudad cibernada, la zona agrícola podría contar con sensores enterrados en el suelo, los cuales automáticamente mantendrían un constante inventario de la capa freática, de las condiciones del suelo, de los nutrientes, etc., y serían capaces de tomar decisiones sin necesidad de intervención humana. Este método de retroalimentación electrónica industrial podría ser implementado para administrar totalmente la economía mundial.

Todas las materias primas pueden ser transportadas directamente a las plantas de manufactura mediante secuencias de transportes automatizados, como barcos, mono-rieles, trenes, tuberías, tubos neumáticos y sistemas similares. Todos estos sistemas de transporte deben ser utilizados bidireccionalmente, de modo que ninguno de ellos se desplace vacío. Así nunca se tendrá medios de transporte sub-utilizados y esperando el comienzo de algún ciclo económico. Un sistema de inventario automatizado sería conectado en los centros de producción y en los de distribución, para así coordinar la oferta y la demanda y proporcionar estadísticas sobre las preferencias del consumo. De esta forma el equilibrio económico va a estar asegurado y los vicios de la economía, como la escasez y los residuos, serán eliminados.

El método de distribución de los bienes y servicios en una EBR, donde no se utiliza ni dinero ni fichas, puede conseguirse mediante la utilización de centros de distribución que funcionarían de un modo similar a como funcionan las exposiciones o a las librerías públicas, donde las ventajas de los nuevos productos pueden ser explicados y demostrados. Esto ya existe a pequeña escala en la actualidad. Por ejemplo, cuando uno visita el Parque Nacional de Yellowstone, en la entrada se puede solicitar una cámara de video, a continuación se puede utilizar y finalmente se puede regresar en un punto de acceso, eliminando así la necesidad de almacenerla y mantenerla individualmente.

Además de los centros computarizados, los cuales podrían estar desplegados en distintas comunidades, podrían existir imágenes 3D televisadas mostrando los productos en la comodidad del propio hogar. En caso de necesitar algún producto, bastaría con dar la orden y el ítem sería automáticamente distribuído en la propia residencia de la persona.

Con el impulso del establecimiento de una EBR, la economía mundial experimentaría un esfuerzo por desarrollar nuevas formas de energía limpia y renovable (geotérmica, fusión controlada, concentradores solares, fotoceldas, energía eólica, de las mareas, del oleaje y combustibles de los océanos). Esto nos permitiría contar con energía en cantidades ilimitadas, las que alimentarían a nuestra civilización durante miles de años.




Para entender el significado de una EBR consideremos lo siguiente: si todo el dinero del mundo desapareciera repentinamente, pero dejáramos intacta la capa superior del suelo (donde están las industrias, los cultivos, etc.), nosotros a pesar de la ausencia del dinero podríamos seguir satisfaciendo todas las necesidades humanas. Esto demuestra que no es dinero lo que necesita la gente, sino la libertad de acceso a los recursos sin tener que apelar a intermediarios como la burocracia gubernamental o cualquier otra agencia similar. En una EBR el dinero se volvería carente de significado. Lo único que verdaderamente se necesita para mantener viva la economía son los recursos, la manufactura y la distribución de los productos.

Imaginemos un automóvil. Si necesitamos arreglar el motor, primero tendremos que remover una gran cantidad de dispositivos no relacionados con el motor. ¿Por qué es tan complicado llegar al motor? Porque a las empresas fabricantes de automóviles no les interesa la reparación. Ellos no tienen que pagar la mantención del automóvil. Si ellos tuvieran que pagarla, te doy firmado que diseñarían automóviles basados en componentes modulares, fáciles de desensamblar y que permitirían un fácil acceso al motor. El concepto modular de diseño sería común en una EBR y muchos de los componentes de un automóvil serían fácilmente desmontables para ahorrar tiempo y energía en los raros casos de reparación, porque nadie lucraría con tales actividades. Así mismo, todos los dispositivos serían de la más alta calidad y su diseño sería simplificado para facilitar los servicios asociados. Por lo tanto, todos los dispositivos de un automóvil podrían ser diseñados para estar libres de servicios durante muchos años. Todos los dispositivos de un automóvil podrían ser fácilmente reemplazados en caso de una innovación tecnológica. Además, con el desarrollo de rodamientos suspendidos magnéticamente, la lubricación y el desgaste serían cosas del pasado. Sensores de proximidad en los vehículos evitarían las colisiones, reduciendo aún más los servicios de reparación.


 

Esta misma lógica puede ser repetida con todos los productos existentes. Todos los dispositivos industriales serían diseñados desde el punto de vista del reciclaje. Además, la vida útil de los productos sería incrementada significativamente a través del diseño inteligente y eficiente, reduciendo así los residuos. De este modo dejaría de existir la "obsolescencia planificada", donde los productos son deliberadamente diseñados para fallar o romperse después de cierta cantidad de uso. En una EBR, la tecnología inteligente y eficientemente aplicada conservará la energía, reducirá los desperdicios y proporcionará mayor tiempo de ocio. Durante la transición, la jornada laboral podría ser diferida, eliminando de este modo la congestión vehicular y los tumultos, incluyendo también el acceso a las playas y a las áreas recreacionales.

La mayoría de los envases serían estandarizados, requiriendo así menor espacio de almacenamiento y ganando facilidad de manipulación. Para eliminar los desperdicios, como los derivados de folletos, diarios y otras publicaciones, estos podrían ser reemplazados por un proceso electrónico donde un film foto-sensible se coloca sobre el monitor de TV, quedando temporalmente impreso hasta la siguiente reutilización. Así se conservarían los bosques y se ahorrarían millones de toneladas de papel, el cual ahora sería en su mayor parte reciclado. Además, la mayoría del papel producido hoy ya no sería necesario, ya que nadie utilizaría billetes, publicidad impresa, periódicos, guías telefónicas, etc.

A medida que las profesiones del sistema monetario comiencen a volverse obsoletas (abogados, banqueros, contadores, compañías de seguros, publicistas, vendedores, corredores de la bolsa, etc.) también se dejaría de producir los desperdicios asociados a tales profesiones. Además desaparecería un gran porcentaje de la población no productiva. Grandes cantidades de tiempo y energía serían ahorrados gracias a la eliminación de productos redundantes de compañías rivales. En vez de tener cientos de diferentes plantas industriales junto con el personal y trabajo de oficina necesario para fabricar productos similares, sólo existirán unos pocos productos y de la más alta calidad y disponibles para toda la población. En una EBR no tendría cabida la obsolescencia planificada.

 

SIN PARADIGMAS