Reseña de Freedom Technology – Tecnologías Libertarias

Por Markus Hart

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Para comenzar, realizaré una extraña pregunta:

¿Qué es un esclavo?

 

Supongo que puedes imaginar una persona miserablemente encadenada, con heridas, torturada de muchas formas distintas y siendo golpeada periódicamente con un látigo.

Sin embargo, el Diccionario Webster define un esclavo como:
* Una persona que vive en servidumbre; una persona que está totalmente bajo las órdenes de otra; una persona que no tiene libertad de acción; una persona cuyos servicios están bajo el total control de otra; o

* Una persona que ha perdido su capacidad de resistencia; una persona que se ha rendido frente a un poder de cualquier tipo (esclavo de la pasión, de la lujuria, del alcohol, de la ambición, etc.)

 

La historia nos muestra que los esclavos han recibido distintos tipos de tratos, algunos más crueles que otros e, incluso, con abundante ternura y generosidad. En muchos casos resulta difícil detectar la esclavitud debido al fino ropaje con el cual es vestido el esclavo. En algunos casos – como los siervos medievales – las creencias religiosas permitían el total sometimiento de los esclavos al nivel de que ninguno de ellos se consideraba un esclavo a pesar de ser tratados como tales. Por otro lado, los esclavos favoritos de los magnates asiáticos eran vestidos con finos ropajes y joyas, pero esto no cambia en nada el hecho de fondo de una esclavitud camuflada.

 

Entonces... ¿Qué es un esclavo? ¿Cómo definir un esclavo? ¿Qué test se puede realizar para diferenciar un esclavo de un ser humano libre?

 

La gente libre tiene la capacidad de decir “NO”. La gente libre puede rehusar el entregar su dinero, tiempo e hijos a algún controlador. Los esclavos, en cambio, no pueden hacer esto. No existe libertad si no tienes la capacidad de decir “NO”. Si alguien te exige algo y si tú puedes decirle “NO” y rehusarte a realizar lo exigido, entonces tú eres un ser humano libre. Si el sistema está construído de modo que puedan forzarte a hacer algo que no quieras, se concluye que estás bajo una situación de servidumbre.  No se necesita aplicar ningún otro test.

 



Ahora realizaré otra extraña pregunta.
Con lo que ya sabes, piensa bien tu respuesta.

 

¿Eres tú un esclavo?

“¡Pues no!”, puedes gritar. “Yo vivo en mi propia casa, soy libre de trabajar en lo que quiera, leer lo que quiera y enviar a mis hijos al colegio de mi elección. Conduzco un lujoso automóvil y puedo comer en el restaurant que yo desee. ¿Qué tipo de esclavo podría llevar la vida confortable y lujosa que yo llevo?”.

 





Tu más que predecible respuesta está basada en el paradigma impuesto por el sistema para ocultar tu estado de servidumbre. Tu respuesta se basa en la imagen polarizada de la sociedad donde te han ordenado visualizar al esclavo como alguien torturado, encadenado y sumiso frente a su controlador. Con esta imagen firmemente anclada en tu subconsciente, tú puedes creer confiadamente que no eres un esclavo.

 

Sólo por diversión, realicemos un pequeño experimento. Te tomará menos de cinco minutos y los resultados te sorprenderán.

 

Responde honestamente a las siguientes preguntas con un Sí o un No. A continuación descubrirás si eres o no un esclavo...

 

* ¿Puedes dejar de pagar los impuestos sin sentir temor por ello?

* ¿Tu opinión y voto cuentan si tu gobierno decide iniciar una guerra? ¿El sistema te puede obligar a entregar a tus hijos para participar como soldados en guerras privadas (también llamadas “preventivas”)?

* La implementación del sistema de voto electrónico ha hecho muy fácil el fraude electoral [ver por ejemplo: http://en.wikipedia.org/wiki/Florida_election_recount ],  permitiendo hacer realidad las palabras de Stalin: “Los que emiten los votos no deciden nada; los que cuentan los votos lo deciden todo”. ¿Si deseas votar, puedes exigir hacerlo de un modo no electrónico?

* ¿Tienes la capacidad de evitar que investiguen tu vida privada sin una razón criminal justificada? [Dicom]

* ¿Puedes rehusarte a que se te incluya como un pagador de la deuda externa de tu país (deuda en la que incurrió tu gobierno sin tu permiso y probablemente antes de que nacieras)? ¿Puedes pagar tus deudas en la forma que tú quieras (p. ej. con pepitas de oro o con euros)?

* ¿Puedes rehusarte a ser filmado por los circuitos cerrados de TV? ¿Puedes entrar en motocicleta a los edificios públicos? ¿Puedes ingresar al banco con tu mascota?

* ¿Puedes escoger el tratamiento a recibir durante una enfermedad crónica? ¿Tienes la capacidad de cuestionar la prescripción de un médico?

* ¿Tus hijos reciben exactamente el mismo trato por parte del sistema, independiente de si tú eres casado o soltero? ¿El sistema te hostiga si tienes más de una pareja simultánea? ¿En tu trabajo te exigen información sobre tu vida privada (enfermedades, hijos, parejas, etc.)?
* Si recibes una mala atención por parte del Sistema, ¿Tienes la capacidad de exigir y conseguir el trato correcto (sin recurrir al Servicio Nacional del Consumidor, obviamente)?

* Si cometes un error grave o un delito, ¿Recibirías el mismo trato que recibiría un alcalde o un senador?

 

TÚ ERES UN ESCLAVO...

 

Si respondiste las anteriores preguntas con honestidad y si tienes más de siete respuestas “No”, entonces podemos concluir que eres un esclavo.

 

La triste realidad es que la mayoría de los habitantes de este planeta son esclavos de sus paradigmas, de sus gobiernos, de sus religiones, de la seguridad social, etc. Y es aún más triste el hecho de que llegan a ser esclavos debido a la presión de sus pares.

 

Cuando eres presionado para ofrendar la mitad de tu trabajo al sistema tributario del gobierno, entonces tú eres un esclavo. La historia nos muestra que a los esclavos se les exigía trabajar para automantenerse, más un trabajo extra como ofrenda a sus controladores. Para los esclavos del Imperio Romano y para los siervos medievales la proporción era 50 y 50. ¿Te suena familiar?

 

El hecho de que no puedas ver tus cadenas, no significa que éstas no estén allí. Las cadenas de acero son evidentes, pero cuesta mucho reconocer las cadenas basadas en paradigmas. Hitler esclavizó a los alemanes al darles el paradigma que afirmaba que Polonia quería invadirlos. Lyndon Johnson esclavizó a los estadounidenses cuando les hizo creer que los vietnamitas habían atacado al USS Maddox en el Golfo de Tonkin. Polonia no fue el país invasor ni hubo torpedos vietnamitas en el Golfo de Tonkin, pero los sumisos esclavos  (encadenados por sus creencias) fueron a la guerra. ¿La historia no se está repitiendo con las inexistentes armas de destrucción masiva en Iraq?

 

Eres un esclavo porque tu gobierno puede exigir que te pongas en cuatro patas y no puedes rehusarte a ello. Puedes tener la libertad de ver el programa televisivo que quieras (con el mismo contenido basura cuidadosamente escogido), conducir el automóvil que quieras y trabajar en lo que quieras, pero no tienes control sobre las cosas verdaderamente importantes de tu vida. Incluso esa casa que tanto amas puede ser tomada por el gobierno en cualquier momento mediante una “eminent domain”. ¿Puedes rehusarte? ¿No? ¡Felicitaciones! Eres un esclavo viviendo en una dictadura.

 

Características de una dictadura:

-         No existe otra posibilidad

-         Las elecciones son controladas

-         El ejército cumple el papel policial

-         El control se consigue mediante el temor

-         No existe libertad de expresión

-         La economía es un saqueo encubierto

-         La gente recibe un trato de esclavo

 

Los gobiernos en todo el mundo están inventando excepciones para dejar sin efecto tus derechos constitucionales, al tiempo que cargan a la gente con más y más obligaciones. ¿Puedes rehusarte? ¿No? ¿Por qué? Porque has dejado de ser un ser humano libre para convertirte en un esclavo.

 

Eres un esclavo. ¿Puedes ser otra cosa cuando vives en un sistema que se apropia de tu salud y de tus hijos, que te miente para mantenerte dócil y que utiliza el temor para controlarte?

 

Eres un esclavo. Estás atrapado cuando tus paradigmas han sido moldeados por un sistema educacional controlado, por sistemas religiosos artificiales que no desean que pienses por ti mismo y por una industria médica tan rentable que tú no tienes ni idea de la existencia de alternativas. Estás atrapado en las creencias que tus Amos Oscuros plantaron en tu mente.

 

Sin embargo, a pesar del sombrío panorama que puedes estar viendo ahora, las buenas noticias es que existe este sitio web para ayudarte a vivir una vida sin esclavitud. Te ayudaremos a identificar las propagandas ocultas en tus paradigmas. Te ayudaremos a liberarte de los sistemas de creencias que te mantienen en un estilo de vida que evita la libertad. Una vez que seas consciente de haber estado pensando con los pensamientos de otros, comenzarás a vivir una vida plena.

 





De modo que puedes permanecer como un esclavo o no. Es simple. Nadie va a venir a salvarte. Sólo de ti depende que tú y tus hijos sean esclavos o se desarrollen como seres humanos libres. Puedes dejar este sitio y continuar viviendo en el mundo de Bilz y Pap o puedes escoger vivir una vida plena, libre y emocionante...

 
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