¿Cuál fue la verdadera causa de la WW2?
Ver artículo original
Translated by
Ver página Home


La verdadera Causa de la WW2
El 1º de septiembre de 1939 es recordado como el día que Alemania invadió Polonia, dando inicio así a la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, muy pocos son los que mencionan que el 16 de septiembre de 1939, Rusia también invadió Polonia, quedándose con el país completo hasta el año 1992, cuando las últimas tropas de soviéticas abandonaron el país mientras Lech Walesa era Presidente.

Se nota la firma de los diseñadores de las Tres Guerras Mundiales Planeadas cuando observamos la respuesta diferencial de los aliados frente a la invasión de Polonia. Cuando Alemania invadió Polonia, Gran Bretaña y Francia le declararon la Guerra a Alemania. Pero cuando Rusia invadió Polonia, nadie le declaró la Guerra a Rusia.
¿Por qué?

Porque hacerlo iría en contra del plan de los QHs, conocido
desde 1925
, que incluía dividir al mundo en dos bloques
en un empate prolongado (la Guerra Fría).

Los soviéticos causaron uno de los episodios más sangrientos de la historia cuando ocuparon Polonia. Los patriotas polacos enfrentaron a caballo y sable a los tanques rusos. Los rusos capturaron 10 mil oficiales polacos y los mataron a todos. La masacre se realizó en su mayor parte en Katyn Forest, cerca de la ciudad rusa de Smolensk. La verdad oficial dice que los oficiales polacos fueron muertos por el Ejército del Führer, pero en la actualidad se sabe qué es lo que realmente ocurrió. Sin embargo, se considera que este hecho no tiene cabida para ser mencionada en los libros de historia. El resto de los prisioneros fueron subidos a un barco y llevados mar adentro, donde se ordenó el hundimiento de éste.

La carrera política de Hitler fue posible gracias a las ódenes dadas por los Espíritus Guías a los Amos Oscuros que se encontraban dirigiendo la Sociedad Secreta Ocultista de Thule. Esta Sociedad fue responsable de la creación del Partido Alemán de Trabajadores y escogió a Hitler (un 32 o “líder títere”) como su vocero. Algunos miembros de la Sociedad de Thule se convirtieron en importantes líderes nazis: Dietrich Eckart (padrino político del Führer), Gottfried Feder, Hans Frank, Rudolf Hess y Alfred Rosenberg.

La Máquina de Guerra Alemana fue construída con el aporte de banqueros europeos y estadounidenses y con el pleno conocimiento del Presidente Roosevelt, quien prometiera muchas veces que Estados Unidos se mantendría neutral. El 1º de septiembre de 1939, cuando se dio comienzo oficial a la Guerra, Roseevelt fue entrevistado y afirmó lo siguiente: “Creo que podemos mantenernos neutrales y esta administración hará todos los esfuerzos posibles para que así sea”.

Roosevelt respondió al desafío de la neutralidad con el nombramiento de George Marshall, miembro de la CFR, como Jefe del Estado Mayor del Ejército (dado que el General Douglas MacArthur no era miembro de la CFR).

Algunos piensan que Roosevelt no deseaba la neutralidad, como es fácil de demostrar con el siguiente cable del 12 de septiembre de 1939 enviado por Hans Thompson, encargado alemán d'affaires en Washington: “(...) Si la derrota amenaza a los Aliados, Roosevelt irá a la Guerra en contra de Alemania, incluso si tiene que enfrentar la oposición de todo el país”.


¿No es lo mismo que hizo el QH Aznar al enviar tropas españolas a Iraq?

Pero la Máquina de Guerra Alemana dependía de los recursos petrolíferos, los  que obviamente extraía de fuentes extranjeras. Rumania exportaba petróleo a Alemania antes de ser invadida por los alemanes. La edición del 19 de febrero de 1940 de la revista Life muestra una fotografía de recursos petrolíferos rumanos siendo cargados en diversos transportes. Bajo la foto puede leerse: “El petróleo para los alemanes es envíado en vehículos de la American Essoluble y de la British Shell cerca de Ploesti (Rumania). Nótese que el transporte lleva logos de la German-American Oil Co. y de la empresa de Ferrocarriles de Alemania, con destino a Hamburgo y Wuppertal en Alemania. Estos transportes fueron enviados desde Alemania para acelerar la entrega de petróleo rumano”. La fotografía fue tomada después de que Alemania invadiera Polonia y Austria y a pesar de ésto existían empresas petroleras estadounidenses y británicas transportando petróleo para los alemanes (Essoluble y Shell).

Otras fuentes también aportaban petróleo. Cuando la Fuerza Aérea Alemana sufrió escasez de combustible, éste fue generosamente aportado por una gran refinería de la Standard Oil Company, ubicada en la isla de Aruba, vía tanqueros españoles. Esto ocurrió cuando USA ya estaba librando encarnizadas batallas y sin embargo, los submarinos estadounidenses permitieron el paso de los tanqueros sin hundirlos.

Considerando todas las fuentes externas, el principal aporte de petróleo provenía del Cartel. La producción de petróleo sintético a partir del carbón por parte de la IG Farben-Standard Oil, le permitió el monopolio de la gasolina alemana durante la WW2. Después de 1945 su aporte bajó a la mitad de la gasolina de alto octanaje.

Mientras se desenvolvía la Guerra en Europa, los líderes estadounidenses realizaban gestiones para involucrar a USA, a pesar de la promesa de Roosevelt de mantener al país neutral. Por ejemplo, el General Hugh Johnson afirmó lo siguiente: “No conozco a ningún observador bien informado en Washington que no esté convencido de que si Roosevelt es reelecto [en 1940], nos llevará a la Guerra apenas aparezca la primera excusa para hacerlo. Y en caso de que la excusa no aparezca, la inventará”.

Roosevelt tuvo dos oportunidades para involucrar a Estados Unidos en la Guerra: Cuando Japón atacó a China y cuando Alemania le declaró la Guerra a los Aliados. Roosevelt evaluó rápidamente las oportunidades que se presentaban. Respecto del Frente del Pacífico, en agosto de 1940 Estados Unidos desencriptó el código de guerra “Púrpura” de los japoneses. Esto permitió que Estados Unidos comprendiera todos los mensajes encubiertos japoneses. Las máquinas decodificadoras fueron distribuídas por todo el mundo... pero no se enviaron a Pearl Harbor.

Los esfuerzos de Roosevelt por involucrar a USA en la WW2 – mientras públicamente pregonaba la neutralidad – comenzaron en agosto de 1940, cuando la Guardia Nacional fue absorbida dentro del Servicio Federal por un año. Esto fue seguido en septiembre por el Acta del Servicio Selectivo, también con un año de duración.

Pero la clave se puede encontrar el 28 de septiembre de 1940, cuando Japón, Alemania e Italia firman “El Triple Entendimiento”, ya que este tratado obligaba a una declaración conjunta de Guerra si cualquiera de estas tres naciones comenzaba una Guerra con otro país. Por ejemplo, si Japón atacaba al país X y el país X respondía con una declaración de Guerra en contra de Japón, entonces el país X estaba automáticamente en guerra con las otras dos naciones de la Triple Entente (Alemania e Italia).

De acuerdo con los cálculos de Roosevelt, ahora se podía estar en Guerra en contra de Alemania por el mero hecho de estar en Guerra contra Japón (sin necesidad de esperar un improbable ataque Alemán, lo cual facilitaba mucho las cosas).

El problema estaba resuelto.

Ahora Estados Unidos podía ingresar a la Guerra sin  deshonrar las promesas oficiales si se conseguía inducir un ataque en contra de USA por parte de Alemania o Japón.

Roosevelt trasladó las piezas de ajedrez al Pacífico con el objetivo de inducir el ataque japonés y conseguir de este modo estar en Guerra contra Alemania y Japón. En caso de fallar este plan, aún quedaba la posibilidad de inducir un ataque alemán en el Atlántico para así conseguir el mismo objetivo.
No está mal contar con dos alternativas. Japón fue la primera.

En octubre de 1940 el Secretario de la Armada Frank Knox envió al Almirante J O Richardson como Comandante en Jefe de la Flota Estadounidense en el Pacífico. Knox explicó a Richardson que el Presidente quería establecer un muro naval en el Pacífico para evitar que Japón pudiera acceder a cualquiera de sus fuentes de recursos. Richardson se opuso vigorosamente, dado que hacer ésto era un acto de guerra directo en contra de una nación con la cual no estaban en Guerra.
Roosevelt tuvo que mantener las apariencias y abandonó este plan.
Preguntas:
1- ¿Por qué Roosevelt, el Comandante en Jefe Constitucional de todas las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, no comunicó directamente el plan a Richardson? ¿Por qué Roosevelt utilizó un intermediario  para comunicar sus órdenes?
En este punto debe ser obvio que Roosevelt no quería ser identificado como el originador del plan de involucramiento de Estados Unidos en la WW2 (en contra de sus promesas públicas). Si Richardson hubiera acatado las órdenes, Japón lo habría considerado un acto de Guerra y consecuentemente habría atacado a la flota estadounidense. A continuación Roosevelt habría responsabilizado a Richardson por haber obstaculizado a la flota japonesa.
Roosevelt necesitaba una cabeza que cortar frente a los medios, pero Richardson se dio cuenta a tiempo y se negó a hacer el papel de chivo expiatorio.
¿No te recuerda ésto lo que ocurrió con el juicio al Capitán del Lusitania?

2- ¿Por qué Roosevelt no reemplazó al Comandante en Jefe de la Flota Estadounidense en el Pacífico por alguien que sí obedeciera sus órdenes?
Obvio.
Ahora Richardson comprendía el Plan de los QHs y su reemplazo por alguien que sí hiciera lo que quería el Presidente confirmaría ante los ojos de Richardson que el Plan provenía de Roosevelt.
Roosevelt no podía arriesgar su imagen de Presidente que quiere mantener a su país neutral por otra donde se le pudiera ver como un político que juega a dos bandas.

Es importante mencionar que en noviembre de 1940, justo después de este incidente, Roosevelt afirmó lo siguiente en un discurso para conseguir la reelección:
Les prometo a sus padres y madres, y lo diré todas las veces necesarias, sus hijos no serán enviados a la guerra”.



Más tarde, Richardson dedujo que la flota del Pacífico se encontraba en una situación precaria, razón por la cual visitó dos veces al Presidente durante 1940. En sus dos entrevistas, Richardson recomendó que la flota debía regresar a la costa Oeste de USA por las siguientes tres razones:
1-  Los barcos eran tecnológicamente inadecuados para ser utilizados en una Guerra
2- El área de Hawaii estaba muy expuesta a enfrentamientos bélicos
3- Las defensas en contra de ataques aéreos y submarinos eran muy deficientes.

(Si tú hubieras sido el Presidente, habrías ordenado el regreso de la flota inmediatamente, ¿verdad?)

Esto nos indica que el Gobierno de USA no había hecho nada para asegurar las defensas de Pearl Harbor desde 1932, año en el que las vulnerabilidades de la isla se habían hecho notar.
La resistencia de Richardson a proporcionar una razón para que USA entrara a la guerra, significó su relevo del Comando de la Flota en enero de 1941.
El Embajador estadounidense en Tokyo, Joseph C Grew, fue una de las primeras personas que oficialmente se dieron cuenta del interés de los japoneses por utilizar a Pearl Harbor como blanco de ataque. Según una carta de Grew al Departamento de Estado, enviada el 27 de enero de 1941: “El Ministro peruano ha informado a un miembro de mi staff que él ha escuchado de muchas fuentes, incluyendo fuentes japonesas, que en caso de se genere un evento negativo entre Estados Unidos y Japón, los japoneses intentarán realizar un ataque sorpresa sobre Pearl Harbor”.

En marzo de 1941, el Presidente Roosevelt ponderaba la posibilidad de inducir a los alemanes a la generación de un conflicto con Estados Unidos, de acuerdo con Harold Ickes, el Secretario del Interior de Roosevelt. Ickes informó lo siguiente: “En una cena realizada el 24 de marzo, Roosevelt remarcó que las cosas estaban por ser llevadas al punto en que Alemania pudiera cometer un error, lo que significa que el Presidente ponderaba la posibilidad de un incidente que nos llevara a declararle la Guerra a Alemania”.

De acuerdo con Churchill, Roosevelt planeaba provocar de diversas maneras a Alemania, lo que dejaba abierta la posibilidad de que los alemanes atacaran a las fuerzas estadounidenses.

La Flota de Estados Unidos consiguió controlar la ruta marítima a Islandia, ruta que necesitaba Alemania. Las órdenes del Presidente fueron atacar defensivamente a cualquier submarino U alemán detectado, incluso si éste se encontraba a unas 300 millas del convoy. Por lo tanto, las piezas de ajedrez estaban listas para forzar un “incidente”. Hitler tenía dos opciones: o atacar el convoy y gatillar la Guerra con USA o cederle la victoria a USA en la batalla del Atlántico (sin estar en Guerra con USA). La decisión de Hitler tenía que ser tomada en un máximo de ocho semanas.

Pero Hitler era concocedor del show del Lusitania, así que evitó cualquier confrontación con Estados Unidos. En julio de 1941, Hitler ordenó a los Comandantes de su flota que evitaran cualquier incidente con Estados Unidos mientras la Guerra contra Rusia estuviera en progreso. Churchill escribió a Roosevelt depués de que el Bismarck alemán hundiera al buque británico Hood. La carta decía que : “(...) un buque de guerra estadounidense debía encontrar al Prinz Eugen (un escolta del Bismarck) y a continuación hacer fuego, lo que proporcionaría el incidente que necesita Estados Unidos (para entrar a la Guerra)”.

Hitler no pisó el palito, pero en otras materias no fue tan sabio. El atacó a su “aliado” Rusia el 22 de junio de 1941, a pesar del tratado mutuo de no agresión. Este hecho aceleró la presión por involucrar a USA en la Guerra. El 24 de junio de 1941, Roosevelt afirmó lo siguiente en un discurso: “Obviamente nostros vamos a proporcionar a Rusia toda la ayuda que podamos darle”. Esto se vio traducido en créditos blandos a largo plazo, los que permitieron que Rusia le comprara armamento a Estados Unidos.

Con Hitler ocupado en la Guerra contra Rusia y a la vez rehusando proporcionar el incidente que necesitaba Estados Unidos, Roosevelt volvió su interés nuevamente sobre Japón.  Esto comenzó con una proposición de embargo sobre los barcos petróleros que abastecían a la isla (sin industria petrolífera). Al respecto, el ex- presidente Herbert Hoover advirtió lo siguiente en agosto de 1941: “El pueblo de Estados Unidos debería insistentemente exigir que el Congreso detuviera esta Guerra no declarada”.
Pero el Congreso no escuchó.

Roosevelt no consideró las palabras del Congresista Martin Dies, Jefe del Comité de Investigaciones de Actividades Anti-estadounidenses. En agosto de 1941, el Comité Dies informó que por debajo de las apariencias de neutralidad, Japón estaba preparando la invasión de Pearl Harbor y que a la vez contaba con importante información militar. Esta fue la segunda vez que Dies interpeló a Roosevelt sobre su conocimiento de la intención japonesa de atacar Pearl Harbor. A comienzos de 1941, el Comité Dies ya había presentado un mapa táctico preparado por el Departamento de Inteligencia Militar Imperial Japonés que demostraba claramente la intención de atacar Pearl Harbor. En aquella ocasión, Dies había telefoneado al Secretario de Estado, Cordell Hull, quien a su vez le proporcionó la información al Presidente Roosevelt. Al Congresista Dies se le ordenó no hacer público el informe y la administración Roosevelt no hizo nada por evitar el ataque.

Cuando Dies reveló públicamente este hecho en 1964, agregó lo siguiente: “Si cualquier persona duda de la veracidad de lo que estoy diciendo, con agrado puedo entregar otras pruebas irrefutables”.

Así mismo, en agosto de 1941, la IG Farben comenzó a probar el Zyldon B sobre los prisioneros de los campos de concentración alemanes. Además, los mensajes de guerra japoneses, decodificados por Estados Unidos, comenzaron a incluir solicitudes sobre información táctica dirigidas a su espía localizado en Pearl Harbor.

El 16 de octubre de 1941, renunció el gabinete del Príncipe japonés. La renuncia fue seguida por una total administración militar encabezada por el General Tojo y su gabinete. El gobierno estadounidense reconoció el proceso como el preludio de una guerra, pero nada se realizó para incrementar la seguridad de Pearl Harbor.

Al respecto, Henry Stimson, el Secretario de Guerra de Roosevelt, escribió lo siguiente en su diario: “(...) encaramos la delicada pregunta de la esgrima diplomática que debe realizarse para asegurarnos de que Japón se equivoque y realice la primer mala movida”.

Stimson repitió esta afirmación cuando testificó ante el Comité de Investigación del Ataque a Pearl Harbor. En esa ocasión él dijo: “La pregunta era cómo inducir a los japoneses de modo que ellos fueran los primeros en disparar sin provocarnos muchas bajas”.

Los japoneses aún no pisaban el palito, pero Estados Unidos estaba convencido de que finalmente se equivocarían. Por ejemplo, el Secretario de Estado Cordell Hull le dijo lo siguiente a Roosevelt el día 7 de noviembre de 1941: “Da lo mejor de ti y no dudes en esforzarte en conseguir la solución que deseamos”.

En este punto es bueno señalar que el New York Daily News publicó el 17 de mayo de 1951 un artículo sobre diversos informes de inteligencia mantenidos en Washington. Entre esos documentos se encontraba una confesión de 32.000 palabras realizada por el espía soviético Richard Sorge.

R Sorge fue un espía ruso que se había infiltrado en la embajada alemana en Japón y trabajó con ahínco para convencer a los oficiales japoneses que no debían atacar a Rusia. Les sugirió que debían pensar en expandir su territorio conquistando las islas del sur, con el riesgo de iniciar una guerra con Estados Unidos.



EL ATAQUE "SORPRESA" A PEARL HARBOR

En octubre de 1941 Sorge informó al Kremlin que japón atacaría Pearl Harbor en un máximo de 60 días. Este informe también fue leído por Roosevelt, Marshall, el Almirante Stark y su equipo.

El 25 de noviembre de 1941, el día que la flota japonesa zarpó hacia Pearl Harbor, el Presidente Roosevelt llamó a una reunión de Gabinete, donde fueron citados los Secretarios Stimson, Knox, Marshall y el Almirante Harold R Stark, Jefe de Operaciones Navales. De acuerdo con el testimonio de Stimson. “El Presidente nos comunicó que existía el riesgo de ser atacados por los japoneses antes del lunes y que era normal en ellos realizar ataques sin advertencias. A pesar del riesgo involucrado al permitir que los japoneses fueran los primeros en disparar, todos comprendimos que para conseguir el apoyo del pueblo estadounidense era deseable que los japoneses lo hicieran en primer lugar para que nadie pudiera dudar que ellos eran los agresores “.

El 26 de noviembre de 1941, la embajada japonesa en Washington envió el siguiente mensaje a Tokyo: “Hull afirmó (...) Siento decirte que no podemos estar de acuerdo con la propuesta de Tratado con Japón”.

El Servicio de Inteligencia Británico, que tenía infiltrados espías dentro de las agencias diplomáticas de Japón en Estados Unidos, interpretó el telegrama japonés del 26 de noviembre como: “Las negociaciones con Japón han finalizado. Los Servicios de Inteligencia esperan una acción bélica dentro de las siguientes dos semanas”.

Roosevelt y el Departamento del Ejército consideraban la situación del siguiente modo: “(...) un muy importante oficial de inteligencia del ejército estadounidense, en servicios en el Lejano Oriente durante 1941 (...) se había enterado del plan de Yamamoto consistente en enviar una fuerza de ataque a Pearl Harbor, razón por la cual envió tres mensajes separados a Washington explicando la situación. Al menos dos de estos tres mensajes llegaron a los archivos del ejército mucho antes del ataque a Pearl Harbor”.

Finalmente, el gobierno japonés envió un mensaje a su embajador en Washigton el día 6 de diciembre de 1941, donde se rompían las negociaciones con Estados Unidos. El mensaje fue interceptado y decodificado por USA y Roosevelt después de leerlo afirmó: “Esto significa la Guerra”.

Por lo tanto, Roosevelt ya estaba enterado del plan japonés de atacar a Estados Unidos, pero no ordenó advertir del hecho a las fuerzas estadounidenses estacionadas en Pearl Harbor.

El 7 de diciembre de 1941 ocurrió el ataque “sorpresa” a Pearl Harbor. Las fuerzas estadounidenses no estaban preparadas para el ataque. Los japoneses reportaron que los aviones estadounidenses tenían problemas para despegar. Esto era así porque los aviones estadounidenses habían sido agrupados en círculos con sus aspas mirando hacia adentro, de acuerdo con las órdenes de Roosevelt.  Se explicó la extraña orden de Roosevelt diciendo que se esperaban “actos de sabotaje” y se suponía que la disposición aseguraba cierto nivel de protección.

Dado que los aeroplanos no contaban con reversa, la agrupación circular era la que provocaba mayores dificultades para despegar. Al respecto, Harry Balmer Elmes escribió: “La agrupación circular de aviones, ala con ala, garantizaba cero posibilidad de reacción en el evento de un ataque sorpresa”.

Otra extraña situación consistió en la composición de la flota estacionada en Pearl Harbor durante el ataque. La Flota del Pacífico consistía de nueve buques de guerra y tres portaviones más una serie de barcos pequeños de apoyo.

Durante el ataque japonés, fueron dañados ocho buques de guerra, pero ningún portaviones.

¿Por qué?

Roosevelt había razonado que los portaviones tendrían un importante papel en el Frente del Pacífico. Por eso fue que ordenó que los portaviones zarparan de Pearl Harbor, permaneciendo estacionados sólo los buques de guerra de menor valor. Los buques de guerra eran sacrificables porque la mayoría de ellos habían sido construídos durante la WW1, lo que los volvía viejos y obsoletos.

Roosevelt también ordenó el zarpe de los buques más pequeños y con habilidades de ágil desplazamiento, debido a que serían útiles en la futura Guerra Marítima. El 28 de noviembre, el Almirante William F Halsey ordenó el zarpe a la isla Wake del portaviones Enterprise junto con tres destructores pesados y nueve destructores livianos. El 5 de diciembre el Almirante John E Newton envió a Midway al transportador Lexington junto con tres cruceros pesados y cinco destructores. Por su parte, el transportador Saratoga fue enviado a las costas del Pacífico.

El Almirante Husband Kimmel, comandante de las fuerzas navales en Pearl Harbor, denunció la culpabilidad de Roosevelt al afirmar lo siguiente: “Nosotros estabamos mal preparados para defender Pearl Harbor debido a que los planes de Roosevelt exigían no enviar ningún aviso de alerta a la flota de Hawaii”.

Oliver Lyttleton, un miembro del Gabinete de Guerra de Churchill, declaró lo siguiente el 24 de junio de 1944 ante la Cámara de Comercio Estadounidense en Londres: “Estados Unidos provocó a los japoneses, de modo que los japoneses se vieron forzados a atacar Pearl Harbor. Es una historia travesti decir que Estados Unidos fue forzado a entrar en la Guerra”.

El CFR publicó un artículo títulado Asuntos Exteriores en enero de 1974 que confirma las palabras de Lyttleton. El artículo aseguró que “(...) el ataque de Japón a Pearl Harbor motivó el ingreso de Estados Unidos a la Segunda Guerra Mundial, pero la administración Roosevelt había decidido el ingreso un año y medio antes para evitar la dominación totalitaria de Europa”.

Después de representado el show, el día 8 de diciembre de 1941, el Presidente Roosevelt le solicitó al Congreso autorización para declararle la Guerra a Japón, quedando el día 7 de diciembre como el “Día de la Infamia”.

Por lo tanto cuando Roosevelt se dirigió a la nación en un discurso en el Congreso, él mintió al decir: “No nos gusta y no queremos hacerlo, pero ahora estamos en esto y vamos a pelear con todo lo que tenemos”.

Roosevelt consiguió la tan añorada declaración de Guerra contra Japón. El 11 de diciembre de 1941 Alemania se vio forzada por el Pacto Tripartito a declararle la Guerra a Estados Unidos.

El costo del show de Roosevelt fue de 2341 oficiales muertos, 1143 heridos y 18 buques hundidos o seriamente dañados (incluyendo ocho buques pesados). También se debe contabilizar más de 200 aviones destruídos o inutilizables y 68 civiles muertos.

El siguiente acto del show fue culpabilizar al Almirante Kimmel por las malas defensas de Pearl Harbor, razón por la cual terminó siendo retirado el 7 de enero de 1942.

Al terminar la Guerra, el Congreso buscó las razones para explicar las malas defensas de Pearl Harbor. Sus conclusiones fueron las siguientes:
1- El ataque no fue provocado por Estados Unidos
2- No hay evidencia de que el Presidente, el Secretario de Estado, el Secretario de Guerra o el Secretario de la Armada provocaran el ataque
3- El gobierno estadounidense hizo todo lo posible por evitar entrar en guerra con Japón
4- El ataque se desencadenó porque el Ejército y la Armada fallaron en la detección de fuerzas hostiles
5- Los errores fueron errores de juicio y no de abandono del deber

La última conclusión se incluyó para evitar que los comandantes de las fuerzas armadas fueran a una Corte Marcial, dado que allí con toda seguridad se habría ventilado la verdad. El Almirante Kimmel y el General Walter C Short (el Comandante de las Fuerzas Armadas en Pearl Harbor) solicitaron repetidamente una Corte Marcial para limpiar sus reputaciones, pero ésta no fue concedida.



El Almirante Robert Theobold, Comandante de todos los destructores de Pearl Harbor,  escribió un libro titulado El Secreto Final de Pearl Harbor, donde detalla sus conclusiones sobre el ataque a Pearl Harbor.
Según palabras del Almirante:

1- El Presidente Roosevelt forzó a Japón a iniciar la Guerra y lo indujo a comenzar las hostilidades al mantener una flota en el Pacífico en aguas Hawaiianas, como una invitación al ataque.
2- Los planes para utilizar Pearl Harbor como señuelo se remontan a junio de 1940.
3- La Guerra contra Japón significaba a la vez Guerra contra Alemania.
4- Roosevelt, Marshall y Stark estaban enterados del ataque a Pearl Harbor con una anticipación de 21 horas.

A pesar de la abundante evidencia que demuestra que el Presidente Roosevelt y sus QHs habían planificado con gran antelación el ataque “sorpresa” a Pearl Harbor, en la actualidad los historiadores del Sistema enseñan exactamente lo contrario.

El juego de ajedrez finalizó con Estados Unidos combatiendo en dos Frentes: contra Japón en el Frente del Pacífico y contra Alemania en el Frente Europeo...

 

¡TAL COMO SE  HABÍA PLANEADO!