EL FRAUDE DEL SIDA
Es un fraude porque toda la industria del SIDA se sustenta
en cuatro papers del año 1984... y esos cuatro papers son falsos.
Ver artículo
Original | Ver
página Home
LA VERSIÓN OFICIAL DEL SIDA SE BASA EN UN FRAUDE CIENTÍFICO
DEL DR. ROBERT GALLO
Hace 25 años la Ministra de Sanidad estadounidense afirmó: "El Dr. Gallo ha aislado un virus que es la probable causa del Sida". En los días siguientes la palabra "probable" desapareció. Había nacido el virus del VIH/SIDA. Pocos después la revista científica (?) Science publicaba cuatro textos que Gallo les había enviado en marzo de 1984 y que son mundialmente considerados "los artículos de referencia que demuestran que Gallo aisló el virus causante del SIDA". Pues bien, aquí mencionamos tres (y hasta cuatro) documentos que demuestran de modo irrefutable que Gallo mintió. El primero es el paper de Gallo, basado en pseudociencia. El segundo revela cómo Gallo manipuló el borrador escrito por su jefe de laboratorio. En el tercero se demuestra que no había virus en sus cultivos celulares y en el cuarto se demuestra que es falso que se hubiera encontrado un virus nuevo.
¿En qué se basa la versión oficial de que el SIDA (acrónimo de Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida) es una enfermedad provocada por un retrovirus bautizado como Virus de la Inmunodeficiencia Humana o VIH? ¿Por qué cuando a las autoridades sanitarias, académicas, hospitalarias y médicas (especialistas en SIDA incluidos) de cualquier lugar del mundo se les pide formalmente que faciliten los artículos científicos de referencia que demuestran la existencia del VIH, la respuesta suele ser... ¡el silencio! ¿No se lo puede creer? Pues haga la prueba y solicítelos. Y ya le adelantamos que en los raros casos en que alguien responde, lo hace remitiendo al consultante a que lea uno de los tres artículos falsos que el médico estadounidense Robert Gallo utilizó en su paper de 1984. Por lo tanto, saber cómo se gestaron esos textos es de sumo interés porque con ellos nació la actual ficción VIH/SIDA. El primer paper fue un artículo que ocupó tres páginas y apareció ilustrado con apenas dos fotos. ¿Cómo se forjó ese texto y de dónde se obtuvieron las fotos? Veámoslo porque la verdad no se ha sabido hasta hace apenas un año (a mediados de 2008) , pero explica por qué Gallo no fue premiado con el Nobel de Medicina del 2008 junto a Luc Montagnier a pesar de que durante años se le consideró co-descubridor del VIH. Por su parte, Luc Montagnier ha afirmado que cualquier persona normal puede eliminar el VIH sin necesidad de medicación. ¿No nos crees? Busca en Google la película "House of Numbers" y verás la increíble entrevista Luc Montagnier, Premio Nobel de Medicina del año 2008.
Empezaremos diciendo que quienes han investigado con rigor e independencia
el tema del SIDA llegaron ya a mediados de los años ochenta del pasado
siglo XX a la conclusión de que no hay prueba
científica alguna que avale la afirmación de que el VIH causa
el SIDA. La diferencia es que algunos piensan que el VIH sí
existe pero es inofensivo y otros que ni siquiera existe. En cualquier caso
para quienes están tanto en una como en otra posición lo
que sí está claro es que la versión oficial es falsa.
Esas personas comparten asimismo la convicción de que los antirretrovirales
utilizados en los hospitales no sólo son inútiles e innecesarios,
sino además venenosos.
Y es que el 30 de junio del 2008 se constató que la tesis oficial de
que el VIH es la causa del SIDA se basa en un fraude científico perpetrado
por el Dr. Robert Gallo. Porque ese fue el día en el que apareció
en Bristol (Reino Unido) el libro de la veterana periodista Janine Roberts
titulado Miedo a lo invisible. Cuán temerosos debemos estar
de virus y vacunas, de VIH y SIDA en el que por primera vez se hizo pública
la documentación que demuestra la vergonzosa actuación de Robert
Gallo. Veamos pues de forma cronológica y resumida qué se reveló
en él:
Finales de Febrero de 1984
El Dr. Mikulas Popovic, jefe del laboratorio del Dr. Gallo, empieza los ensayos
que llevarían -al menos eso se alegaría- a constatar que el
SIDA lo causa un virus desconocido hasta ese momento que se consigue identificar
y aislar. Por su parte el Dr. Gallo, de gira por Europa, da varias conferencias
-incluida una en el Instituto Pasteur de París- en las que anuncia
que está a punto de saber qué virus de la familia HTLV es la
causa del SIDA. Tan seguro estaba -a pesar de que Popovic aún continuaba
con la investigación y no lo había logrado en realidad- que
antes de viajar había llegado a un acuerdo con la dirección
de Science para concederle la exclusiva de "una importantísima
primicia mundial que revolucionará el SIDA".
Marzo de 1984
Hacia el día 19 el Dr. Popovic redacta el borrador del artículo
central que Gallo había prometido a Science y se lo deja para que cuando
éste regrese de su gira europea lo lea marchándose luego a esquiar.
Y, en efecto, Gallo lo encuentra pero pronto comprueba que se trata de algo
que no cumple en absoluto las expectativas del sensacional hallazgo que estaba
anunciando. Así que su reacción fue adaptar la realidad
a sus deseos ¡cambiando descaradamente el contenido! Tachando
simplemente lo que no concordaba con lo anunciado y llenando de correcciones
-de su propio puño y letra- las diez páginas que le habían
dejado. Es más, añadiría cinco folios. Y posteriormente
introduciría otros cambios hasta que finalmente lo enviaría
el día 30 a Science. Apuntando el texto, obviamente, en la dirección
que había divulgado.
Abril de 1984
Día 19. Science acepta los cuatro artículos remitidos por Gallo.
Día 22. El New York Times publica ¡en primera página! un artículo del influyente Dr. Lawrence K. Altman en el que se dice que el Dr. James O. Mason -director de los poderosos Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos- considera que "el virus descubierto en Francia es la causa del SIDA". Los responsables de los CDC tomaban así una posición contraria a la tesis de que la causa del SIDA es el nuevo virus que Gallo dice haber descubierto.
Día 23: Apenas 24 horas después la entonces Ministra de Sanidad estadounidense Margaret Heckler anunciaría a bombo y platillo en rueda de prensa "un nuevo éxito de la ciencia americana: el Dr. Gallo ha aislado un virus que es la probable causa del Sida'". Tal contraataque lo organizarían los igualmente poderosos Institutos Nacionales de Salud (NIH), uno de los cuales es el Instituto Nacional del Cáncer en el que casualmente trabajaba Gallo. Con tal apoyo institucional, el virus americano (de Gallo) tomaba la delantera mediática y política al virus francés. Sólo que a partir de entonces dejó de hablarse del virus como "probable causa" y aunque nadie había demostrado en realidad que un virus fuera lo que originaba el SIDA todo el mundo lo dio por hecho. Había nacido la "verdad -Matrix" sobre la relación entre el VIH y el SIDA.
Mayo de 1984
Science publica el día 4, los artículos finalmente enviados
por Gallo… apenas 35 días después de recibirlos. Algo insólito.
Y es que aunque sólo habían transcurrido once días desde
la conferencia de prensa dada por la ministra de Sanidad norteamericana los
textos fueron ya leídos con las "gafas VIH/SIDA". Con lo
que la "verdad político-social" se convirtió en "verdad
científico-médica".
SEGUNDO PAPER FALSO: EL DOCUMENTO POPOVIC
Como ya adelantamos Gallo manipuló el texto escrito por Mikulas
Popovic. Manipulaciones que se conocen gracias a Janine Roberts desde junio
de 2008. En el citado paper, Gallo tachó con descaro la frase "A
pesar de los intensos esfuerzos de investigación efectuados el agente
causante del SIDA aún no ha sido identificado"
(página. 4). Inconcebible. Porque el borrador donde se hacía
esa rotunda afirmación, una vez manipulado, fue el que Gallo presentaría
como "prueba científica" de que él y su equipo
habían culminado sus ensayos con "la identificación
del agente causal del SIDA" De hecho tuvo la desfachatez de reemplazar
sin más esa frase en el artículo que publicó en Science
por la de "Nuestros hallazgos sugieren que un retrovirus de la familia
HTLV puede ser el agente etiológico del SIDA". Y luego, para
apoyar su afirmación, mencionaría "nueve hallazgos"
-con sus respectivas referencias- que no tenían nada que ver con
los experimentos que había hecho Popovic.
Es más, Gallo tachó en diagonal el Abstract (Resumen) hecho
por Popovic y escribió debajo: "Este resumen es demasiado trivial
para un posible artículo innovador en Science".
¡Hasta cambió el título! El de Popovic era Obtención
y producción continua de retrovirus linfotrópico de células
T humanas (VLTH-III) de pacientes con SIDA. El que saldría en Science
fue el de Detección, aislamiento y producción continua de
retrovirus citopáticos (VLTH-III) de pacientes con SIDA y pre-SIDA.
Y eso a pesar de que en el borrador del Dr. Popovic no se hacía referencia
en ningún momento a que sus investigaciones tuviesen como objetivo
"aislar un nuevo virus" ni que se buscase demostrar 'citopaticidad'
alguna. Y aún menos, por tanto, podía haber tenido en mente
buscar "el virus que probablemente causa el SIDA". Entre
otras razones porque eso exige haber aislado antes el presunto virus
responsable y demostrar que mata las células T4 (que es lo que
oficialmente se atribuye al VIH). ¡Lo que nunca
se hizo!
Para mayor sorpresa, tampoco el artículo finalmente publicado en Science
aborda ni el aislamiento ni la citopaticidad de un supuesto 'nuevo
virus HTLV-III' ¡aunque lo proclamaba en el título! Es
más, los añadidos a mano del Dr. Gallo tampoco lo pretendieron.
En realidad se limitaron a expresiones generales y vagas del tipo "Sugerimos
que (la causa del SIDA) puede ser…" o "Esta hipótesis
se basa en…".
De hecho la conclusión de los experimentos de Popovic fue efectivamente
tan trivial que éste ni siquiera llegó a redactarla. Y el Dr.
Gallo sólo se atrevería a escribir frases como "se ha abierto
el camino para detectar," "proporciona una primera oportunidad
de realizar un análisis detallado" o "este sistema abre
el camino hacia la detección rutinaria y rápida del HTLV-III
y variantes citopáticas de HTLV asociadas'.
En suma, meras posibilidades.
TERCER PAPER FALSO: El DOCUMENTO GONDA
En cuanto a las fotos el Dr. Gallo hizo enviar al Laboratorio de Microscopía
Electrónica muestras de sus cultivos celulares -los que presuntamente
contenían el virus HTLV-III- para que se obtuviesen las correspondientes
imágenes a fin de ilustrar los artículos de Science. Pues bien,
el Dr. Matthew A. Gonda -director del laboratorio- respondería el 26
de marzo de 1984 a esa iniciativa con una carta de diez líneas que
decían:
"El Dr. Gallo deseaba estos micrógrafos para publicar porque
contenían partículas HTLV. (…) Y me gustaría puntualizar
que las 'partículas' (…) son desechos de una célula degenerada.
No se han observado en parte alguna del precipitado partículas libres
entre las células ni 'partículas semejantes-a-virus'
extracelulares. Las pequeñas vesículas extracelulares
(…) son por lo menos un 50% más pequeñas que las partículas
maduras de HTLV vistas de tipo I, II o III. Insisto:
estas vesículas pueden ser encontradas en CUALQUIER precipitado celular".
Y por si alguien dudara, Gonda concluye agregando de forma rotunda:
'No creo que NINGUNA de las partículas fotografiadas
sea de HTLV I, II o III"'.
¿Y qué decidió ante tan desazonadora respuesta el Dr.
Gallo? Hacer caso omiso y adjuntar el 30 de marzo al artículo
manipulado algunas de las fotos (a pesar de que según Gonda no constataban
la existencia de virus alguno) como lo demuestra el hecho de que en la nota
17 del segundo artículo publicado en Science se le agradece expresamente
a éste las fotos publicadas.
|
|
CUARTO PAPER FALSO: El DOCUMENTO MINOWADA
Cabe añadir que el 29 de marzo de 1984 -el día anterior a que
remitiera sus artículos a Science- Gallo envió una carta muy
reveladora al Dr. Jun Minowada -de la Universidad de Loyola en Illinois (EEUU)-
en cuya parte final decía:
"No me sorprende que no haya encontrado usted expresión de
la proteína p19 en células frescas de pacientes de SIDA. Es
extremadamente infrecuente encontrar células FRESCAS
que expresen el virus (…) Para inducir el virus parece ser necesario
el cultivo de células. Lo que probablemente se debe a
que así se eliminan los factores inhibidores presentes en el paciente".
En otras palabras, el Dr. Gallo reconoce abiertamente en esa carta que el
VIH -e insistimos en que en realidad habla de un virus hipotético que
nunca aisló- solo se puede expresar... ¡in
vitro, en cultivos celulares!, pero no en un ser vivo, porque
las defensas del organismo lo impedirían al eliminarlo.
Además que no había encontrado virus alguno al que responsabilizar
del SIDA lo demuestra la última frase de la carta:
"Por último, ahora sabemos que hay muchas variantes de HTLV-I.
Y creemos que la causa del SIDA es una variedad
mucho más citopática".
En suma, todo apunta a que aún estaban buscando algún virus.
A pesar de lo cual al día siguiente enviaba sus cuatro artículos
a Science diciendo que ya lo había descubierto.
CUATRO DOCUMENTOS DEMOLEDORES
Es evidente que los documentos mencionados -y seguro que hay más
por lo que luego explicaremos- demuestran de manera irrefutable que el
Dr. Gallo manipuló y tergiversó de forma consciente e intencionada
tanto el contenido real de sus investigaciones como los resultados. Se trata
pues de documentos de importancia capital y alcance mundial. ¿Y cómo
han sido obtenidos?
La verdad es que los experimentos del Dr. Gallo y su equipo -desde la invención
del SIDA en 1981 hasta la invención del VIH/SIDA en 1984- fueron sometidos
a una muy intensa inspección. Nada menos que por cuatro comisiones
de investigación establecidas al máximo nivel estadounidense.
Vigilancia que se decidió hacer tras la publicación del llamado
Informe Crewdson que con una extensión de 50.000 palabras fue
publicado el 19 de noviembre de 1989 en 16 páginas del periódico
Chicago Tribune con el título The Great AIDS Quest (La gran
búsqueda del SIDA). Escrito por el periodista John Crewdson -Premio
Pulitzer en 1981- tras veinte meses de investigación éste llegó
a la conclusión de que "la historia que emerge es menos heroica
de lo que se suele presentar pero no menos espectacular: datos falseados y
experimentos secretos, virus fantasmas y genes desaparecidos, resultados irreproducibles
y notas de laboratorio embrolladas, cultivos sin etiquetar y fotografías
manipuladas. (...) Es la historia de un científico influyente e intimidador
que persiguió un virus erróneo durante más de un año
para luego invertir la situación y emerger con un hermano virtual genéticamente
gemelo del virus que había sido realmente descubierto por sus rivales
de París y que le habían entregado meses atrás. Lo que
ocurrió en el laboratorio de Robert Gallo durante el invierno del 83
al 84 es un misterio que quizás no será nunca definitivamente
aclarado pero la evidencia es abrumadora: o fue un error o un robo".
Contundente y demoledor.
Lo que a Crewdson se le escapó sin embargo -o no quiso ver- es que tampoco en París se había sido aislado ningún virus. Que el Dr. Gallo utilizase -sin reconocerlo- los cultivos celulares del Dr. Montagnier no significa que le robase virus alguno sino simplemente que pudo reproducir los mismos fenómenos biológicos -en particular, la transcripción inversa, es decir, la conversión de ARN a ADN- y que los utilizó asimismo como indicadores indirectos de la presencia de un supuesto retrovirus. Y añadiremos, por si aún tiene alguna duda de que Gallo utilizó las muestras enviadas por Montagnier, que el propio Dr. Popovic lo reconoció por dos veces en su borrador. Frases que Gallo tacharía anotando al lado respectivamente: "No termino de creérmelo. Eres absolutamente increíble" y "Mika, estás LOCO" (así, en mayúsculas).
Es por cierto ilustrativo de cómo es y actúa el Dr. Gallo saber
la actitud que tuvo ante Crewdson: sólo le contestó una vez
-por teléfono- a algunas preguntas y no aceptó entrevista personal
alguna. Entre otros intentos -y a petición del abogado del Dr. Gallo-
el Chicago Tribune le envió el 19 de diciembre de 1988 una lista con
188 preguntas. ¡No hubo respuesta!. El 28 de julio de 1989 se
le envió otra lista de preguntas. Tampoco hubo respuesta. En octubre
de 1989 volvió a remitírsele otra carta indicando en ella que
la ausencia de respuesta sería considerada una negativa a conceder
entrevista alguna. De nuevo silencio. Y agregaremos que la actitud saboteadora
de Gallo incluyó a su entorno pues también se negaron a conceder
entrevistas sus colaboradores, entre ellos el Dr. Popovic.
Bueno, pues fue a raíz de la publicación de ese reportaje/informe
cuando entre 1990 y 1994 se pusieron en marcha varias investigaciones oficiales
sobre Gallo que terminarían dando lugar a cuatro informes de instituciones
oficiales estadounidenses del máximo nivel. Una de ellas llevada a
cabo ¡por el propio servicio secreto encargado de la seguridad del Presidente
de Estados Unidos! que encontró suficientes evidencias de fraude como
para remitir la investigación al Fiscal General. Lo "singular"
es que como había transcurrido demasiado tiempo desde la presunta comisión
del delito Gallo no pudo ser procesado penalmente.
De forma breve diremos que tras rescatar y compilar más de 300 documentos
relacionados con los ensayos efectuados en el laboratorio del Dr. Gallo las
principales conclusiones a las que llegaron los investigadores fueron que
había evidencias aplastantes de que las repetidas afirmaciones de Gallo
de que había aislado el VIH eran falsas, que el experimento de febrero
de 1984 fue tan defectuoso y cuestionable en tantos aspectos que poca o nula
confianza se podía depositar en los hallazgos proclamados y que las
instituciones gubernamentales, al decidir proteger a Gallo, defendieron durante
años lo indefendible.
Tal fue la razón de que finalmente se ofreciera al Gobierno francés
el reconocimiento público por parte de los NIH de que "el Instituto
Pasteur había encontrado el VIH primero" a lo que se añadió
el compromiso de pagar una compensación económica por
los royalties de los llamados "tests del SIDA". Obligándose
de paso a Gallo a abandonar los NIH (tras lo cual la industria farmacéutica,
siempre encantada de tener a sus órdenes a personas sin ética,
¡le ofrecería de inmediato su propio centro privado de investigación!).
ACTITUDES INCOMPRENSIBLES
Llegados a este punto suponemos que el lector se preguntará por qué
los investigadores que investigaron el asunto no se dieron cuenta del fraude.
Y una posible respuesta es que quizás lo único que de verdad
les preocupaba era determinar la "paternidad" del supuesto
virus responsable del SIDA. Aunque lo más sangrante es que ni la documentación
de Gallo ni la de Montagnier demostraba la existencia de que hubiera un virus
nuevo y menos aún que causaba el SIDA. Algo que antes o después
saldrá a la luz. Como ha salido lo que hizo el Dr. Gallo -para su sorpresa-
por la sencilla razón de que estaba convencido de que sus manipulaciones
se habían quedado entre Mika Popovic y él, y de que la prueba
de su falsificación había sido destruida. Lo que no ocurrió
porque Popovic, muy preocupado al ver el alcance de los cambios introducidos
por Gallo en su texto, decidió protegerse
y enviar una copia de todo a su hermana que vivía en Austria. Que hizo
bien lo demuestra que a poco de comenzar las investigaciones oficiales le
pidió a ésta que se la devolviese. Y es que tras un interrogatorio
Popovic recibió una grabación que contenía no sólo
las respuestas que dio a las preguntas que le habían sido formuladas
por los investigadores sino ¡los comentarios que tras su marcha éstos
hicieron! Algo que le alarmó profundamente ya que en ellos se indicaba
claramente que iba ser acusado de mala práctica científica
en lugar del Dr. Gallo. Con lo que a la mañana siguiente su abogado
entregó el borrador manipulado a los investigadores que pronto verificaron
que los cambios habían sido hechos efectivamente a mano por Gallo.
Bueno, pues debemos decir que a pesar de todo esto aún hay quien otorga
credibilidad científica a Gallo. Sin embargo, ¿cuál ha
sido en los últimos años su actitud? Hace ahora un lustro la
versión on line del British Medical Journal alojó un
debate entre quienes creen en la versión oficial del VIH/SIDA y los
científicos que niegan esa relación. Un debate que se desarrolló
entre el 28 de febrero del 2003 y el 17 de abril del 2005. Y en él,
entre otros muchos asuntos, se abordó algo tan simple y fundamental
como si el VIH ha sido alguna vez aislado.
Pues bien, aunque el Dr. Gallo fue invitado reiteradamente a dar explicaciones
y pruebas de ello se negó siempre en redondo.
Como se negaría -de mala manera- a formar parte del panel de expertos
que con presencia de defensores y detractores de la versión oficial
se constituyó el año 2000 para debatir las dudas existentes
por iniciativa del entonces presidente de Sudáfrica Thabo Mbeki
(invitamos al lector a leer en www.dsalud.com
el amplio reportaje que esta revista publicó sobre ello en el nº
18 correspondiente a Julio del 2000 con el título ¿Comienza
por fin el debate sobre el SIDA?).
Claro que quien esto escribe ha pedido personalmente dos veces al Dr. Gallo
"las pruebas científicas que demuestran que realmente aisló
el VIH". La primera el 16 de abril de 1997 cuando entregué
una propuesta escrita a La Caixa -que había traído a España
al Dr. Gallo para impartir en sus instalaciones una conferencia titulada precisamente
El descubrimiento de los retrovirus y del VIH- en la que proponía
que se abriera tras la misma un debate sobre el tema con Gallo sin que se
dignaran a responderme (aunque Gallo, informado, despachó la cuestión
desde su mesa de conferenciante diciendo textualmente: "Algunos, para
hacerse famosos, se colgarían de una avioneta fosforescente volando
a gran altura"). La segunda fue durante la XII Conferencia Internacional
de SIDA celebrada en Ginebra en 1998. En el transcurso de una rueda internacional
de prensa en la que el Dr. Gallo era el invitado principal tomé el
micrófono y le pregunté: "Dr. Gallo, ¿entregará
Ud. a los huelguistas de hambre que están a las puertas del Congreso
las pruebas científicas que piden de que usted aisló el VIH?"
Su respuesta fue desplazar la silla hacia atrás, estirar las piernas
hacia delante, cruzar los pies, ponerse las manos detrás de la nuca
y farfullar en voz baja "Shut up!' (¡Cierra el pico!). Y
yo pregunto: ¿es ésa la respuesta que daría un científico
que no tiene nada que ocultar? Bueno, pues su negativa no le pareció
improcedente ni significativa a ninguno del centenar largo de autocalificados
"periodistas especializados en VIH/SIDA" de media Matrix
allí presentes.
Afortunadamente quienes sí saben de qué va esto han empezado
a movilizarse....
El 1º de diciembre del 2008 treinta y siete investigadores de 14 países dirigieron una carta al actual Editor Jefe de Science, Bruce Alberts, en la que apoyándose en los tres documentos aquí mencionados le piden que la revista retire formalmente los artículos de Gallo publicados en 1984 una vez demostrado que son un fraude. Una carta que concluye así:
"Para la credibilidad de la investigación científica es vital que sean retirados los artículos y que se demuestre que son defectuosos o están falsificados. Y como quiera que hoy existen documentos públicos que demuestran que los artículos de Gallo sacan conclusiones injustificadas, su retirada de Science es muy importante para mantener la integridad científica. Los futuros investigadores deben también entender que no pueden basar sus declaraciones sobre VIH y SIDA en los artículos de 1984 de Gallo. Todos los autores de artículos que se basaron en esos cuatro textos deberían tener la oportunidad de reconsiderar sus propias conclusiones por si resultan debilitadas por estas revelaciones".
Estamos a mediados de marzo del 2009 y aún no ha habido respuesta.
Claro que ya en su número de 8 de enero de 1993 Science publicó
un artículo titulado HHS: Gallo Guilty of Misconduct -es decir,
Ministerio de Sanidad: Gallo culpable de mala práctica- cuyo
subtítulo decía: El veredicto es que al ocultar el hecho
de que su laboratorio puso el virus francés en una línea celular
permanente Robert Gallo intentó engañar a la comunidad científica.
Cierto.
Luego, ¿por qué se ha seguido dando crédito a Gallo?
Sencillamente porque detrás de todo esto hay algo muy grave a tapar
que además ha generado un gigantesco negocio. Absolutamente
fraudulento todo porque, ¿sabía que los experimentos que Gallo
aseguró haber realizado en 1984 en su laboratorio no
se han reproducido jamás? Este simple hecho los descalifica
a nivel científico. Y los experimentos que indican algunos manuales
de Virología para "producir, detectar y aislar el VIH" son
un entretenimiento académico sin base virológica
alguna porque tal cosa nunca se ha logrado realmente.
Y MONTAGNIER TAMPOCO HA AISLADO EL VIRUS
Mucha gente lo ignora pero a la mayoría de los expertos en SIDA que
a Montagnier se le diera en el 2008 el Nobel de Medicina no
les gustó nada. ¿Por qué? Pues porque le consideran casi
¡un disidente! Y no les falta razón.
Lo es doblemente: tanto en lo que se refiere a la presunta causa del SIDA
como en cuanto al tratamiento. A fin de cuentas ya en 1990 reconoció
que en la aparición del SIDA tenía que haber "otros
cofactores puesto que el VIH no puede por sí solo matar célula
alguna. Hace falta -añadiría- que exista otro factor
que actúe al mismo tiempo sobre la misma célula". Reconocimiento
que le llevó a buscar durante una década ese cofactor -o cofactores-
en micoplasmas y otros microbios…¡sin encontrar
ninguno! De ahí que llegase a la conclusión hace
unos años de que tales cofactores no eran
microbianos sino nutricionales y psicoemocionales:
malos hábitos de vida, miedo, angustia, problemas psicológicos,
etc. Es más, cuando en 1997 el periodista Djamel Tahi insistió
en preguntarle sobre el aislamiento del llamado "virus del SIDA"
Montagnier contestó: "Se lo repito: NO
LO PURIFICAMOS". Con lo que reconoció implícitamente
no haber aislado nunca el presunto virus conocido como VIH.
Disiente asimismo Montagnier de los tratamientos que deben aplicarse a las
personas catalogadas como enfermas de SIDA porque hace ya más de diez
años comenzó a recomendar que los fármacos antirretrovirales
se tomasen sólo unos pocos meses -sabedor de que son muy tóxicos-
y empezó a poner el acento en... ¡ingerir
antioxidantes y llevar una vida sana! Y sigue pensando que es lo
adecuado. Lo demuestra que en diciembre del 2007 acudió Madrid para
visitar el laboratorio Catalysis para conocer de primera mano cómo
obtenían sus potentes antioxidantes (el lector puede leer en www.dsalud.com
la entrevista que esta revista mantuvo con Luc Montagnier en ese laboratorio
y que apareció en el nº 102 correspondiente a febrero del 2008
donde no tuvo reparo en decir textualmente: "El
VIH sólo es un problema grave si el sistema inmune ya está deprimido").
Posición que no modificó al recibir
el Nobel porque cuatro días después de saber
que se le había concedido contestó a la pregunta ¿Qué
personas tienen más riesgo de desarrollar el SIDA? lo siguiente: "El
virus actúa en aquellos organismos que presentan ya
una situación degradada por el consumo de drogas o por una vida
complicada, con abuso de alcohol o escasa atención a la alimentación.
Algunas personas sanas pueden ser infectadas por el virus durante un breve
periodo, pero pueden desembarazarse de él
enseguida. La moraleja de todo esto es que hay que llevar una
vida responsable y evitar otras infecciones". (El País,
12 de octubre de 2008).
|
|
EL SIDA ES MÁS QUE UN SIMPLE NEGOCIO
Terminamos este texto recordando que poco después de la aparición
del libro antes mencionado de Janine Roberts -Miedo a lo invisible-
el veterano policía y detective californiano Clark Baker definió
directamente el montaje SIDA como algo puramente
delictivo. De hecho en el informe que presentó tras
investigarlo y que tituló El huevo de Gallo afirmaría:
"No se precisa de formación médica alguna para investigar
conductas fraudulentas o criminales así como la financiación
utilizada (…) No se requiere un cerebro de neurocirujano para ver que ningún
científico ha demostrado nunca
que el VIH:
1) existe;
2) ataca células;
y, 3) causa el SIDA.
(…) La clave de todo este enorme entramado se encuentra (…) en la declaración
original misma del propio Dr. Gallo sobre el VIH. (…) Tras haber investigado
miles de crímenes y haber arrestado a centenares de miembros de bandas
criminales y otras gamas de depredadores, reconozco un asunto criminal en
cuanto lo huelo. El VIH/SIDA convierte la estafa
de Enron EN UN JUEGO DE NIÑOS".
Bueno, pues los "expertos" en SIDA siguen tratando a millones
de personas con supuestos antirretrovirales para un virus que ni siquiera
está demostrado que exista. Lo que sí está demostrado
es que la relación VIH/SIDA se basó en un fraude
científico.
Autor: Luis Botinas, cofundador y actual Presidente de Plural-21(Asociación
para el cuidado de la vida en un planeta vivo).
Luis Botinas acaba de terminar sobre este asunto un libro que se presentará
probablemente en junio y que lleva por título El VIH/SIDA no existe.
Preguntas para desmontar un invento "made in USA".
|
Y POR SI TODAVÍA TIENES DUDAS: De nuestro Foro:
El Dr.Robert Willner se realizó las pruebas de VIH a su regreso a EE UU y dió negativo al test y declaró: "Si es necesario, pondré mi dedo con sangre contaminada por el VIH una y mil veces, hasta que esta estafa mortal y sus autores se detengan”.
|