El
Científico bebe agua mientras los ojos de todo el mundo se fijan en este
momento histórico. Es la luz verde para poder modificar el genoma, la luz
verde para poder alterar la condición humana...
Por un precio, claro
está.
Un hombre tranquilo, vestido informalmente, se abrió
paso entre la multitud para poder acceder a la tarima donde el Científico
intocable estaba recibiendo halagos.
- ¡Señor! ¡Es importante! ¡Escuchen!
- El hombre exasperado gritaba al tiempo que los colores se le subían al
rostro. Su mirada apacible cambió a furiosa y su espalda angosta, así
como su cuerpo, adquirieron una inusitada energía.
El
hombre tranquilo, de barba incipiente, ropa sucia y sin planchar, tembló
un poco y balbuceo las siguientes palabras mientras sus piernas temblaban:
-
Señor… ¿Esta medida, es universal? ¿Se va a aplicar a todos
los seres humanos?
El
Científico esperaba esa pregunta y ya tenía una respuesta afilada
como una katana, fuerte como un camión e ineludible como la muerte:
-
Así es. El decreto universal es para todos los seres humanos nacidos en
el planeta Tierra, sin excepción. Se implementará en cada sector
civilizado donde los seres humanos puedan desarrollarse. El gasto en salud disminuirá,
la tasa de natalidad será genéticamente controlada y no habrá
problemas laborales.
El público quedó pasmado ante esa resolución. Tanta maravilla, ¿Era verdad?. Sí, debía serlo.
- Pero… ¿No está limitando el potencial humano a sólo uno o dos prototipos específicos? ¿No habrá azar? ¿Vivirán más las generaciones futuras? ¿Hay lugar para sustentar tanta población? ¿No es antinatural?
El hombre todopoderoso sonrió en tono despectivo. Los periodistas, tensos al principio se relajaron y algunos emitieron una carcajada de desprecio. Sin embargo, los hombres detrás de la cortina percibieron el peligro y uno de ellos dio una orden en tono muy serio. Dos segundos después varios guardias de seguridad comenzaron a acercarse sigilosamente al intruso.
- Joven… Esperaba más de usted. Todas estas preguntas están contestadas. Han sido hechas por personas como usted y contestadas por Científicos Expertos como nosotros. Al eliminar errores innecesarios en el genoma lo que hacemos es expandir nuestro potencial y no limitarlo. El azar no existe. Lo que existe es la perfección de nuestro propio intelecto luchando contra una naturaleza cruel que crea ejemplares débiles. Hay lugar para sustentar a los niños porque cada pareja tendrá sólo un hijo, o dos como máximo. Ningun detalle fue dejado al azar. ¿Es antinatural? Sí, lo es. ¿Eso le preocupa? Desde que dejamos las cavernas somos antinaturales, así que no me venga con esa historia. Le torcimos la mano al destino y triunfamos.
El
hombre de ropas descuidadas mostraba ira en su rostro, una ira de la misma intensidad
que la lástima y burla que sentían los demás por él.
Los guardias de seguridad rodearon a su presa desde cuatro puntos distintos,
mientras ésta seguía tratando de luchar contra el León que
distrae a la humanidad y que sólo existe para ocultar al actual Rey de
este Mundo.
- ¡Deje de mentir! ¡Todos ustedes! ¡Dejen de sonreír! ¿Creen que no tendrá consecuencias alterar nuestro genoma? ¿Creen que libertad es ser igual a un modelo preestablecido? ¿Piensan que todos los seres humanos podrán verdaderamente acceder a ésto? ¿De verdad creen que los recursos fueron destinados para garantizar el acceso igualitario? ¡No! ¡Eso no pasará! Aumentarán las diferencias entre Ellos y nosotros y será tan horrible que pareceremos especies distintas. Habrá consecuencias lógicas y terribles, pero hoy día nadie quiere verlas.
Al hombre todopoderoso se le acabó la sonrisa del rostro. Los periodistas lo miraban y un hombre detrás del escenario apretaba la mandíbula y un botón rojo, mientras las cámaras sutilmente colocaron una grabación de unos minutos antes, superponiendo la realidad de manera tan rápida y mortal que nadie notó el cambio.
Los gorilas defensores del macho alfa se abalanzaron sobre el cervatillo...
-
Mamá… La escena cambió. ¿Por qué ese hombre tenía
tanta rabia?
La madre miró a su hijo - un niño huesudo, vestido
con ropa prestada, mirada inocente y zapatos rotos - al tiempo que una imagen
renderizaba toda la escena en el televisor.
- Porque él sabe que estamos
condenados.