* Año 1540: Cuando el papa Paulo III aprobó
el 27 de septiembre de 1540 la Bula Regimini Militantis Ecclesiae, naciendo así
la Compañía de Jesús, este mismo año el Rey Carlos V (un monarca muy interesante
desde el punto de vista histórico), que da suma importancia a la creación de esta
Orden, funda el Archivo General de Simancas (AGS) en la ciudad de Valladolid;
localidad bastante alejada con una población que no superaba los 90 habitantes
(aún hoy no posee mas de 4000 habitantes). El Rey Carlos V, por ello, había dispuesto
que en Simancas se edificara un castillo especial para contener todos los volúmenes
e información de interés que fueran obteniéndose desde los terrenos descubiertos
de Las Indias (Continente Americano), y los jesuitas ayudarían a ello. A muchos
les ha llamado la atención que el Rey de España no creara dicha Biblioteca en
Madrid, o en Aranjuez, o en urbes pobladas, escogiendo una zona tan apartada.
* Año1549: Francisco Javier llegó a Kyoto
en Japón para intentar convertir al emperador japones. Para ello Fco. Javier llegó
al Japón haciendo gala de las ciencias y de la dialéctica que muy bien aprendió
en Paris. En China, los jesuitas llegaron llamados por el mismo emperador, quien
se entusiasmó con las novedades de occidente traidas por los religiosos. Chateaubriand
dice: "los jesuitas que partían para la China se armaban de un telescopio
y de un compás, se aparecían en las cortes de Pekin con la urbanidad de las cortes
de Luis XIV y rodeados del aparataje de las ciencias".
* Año 1570: un grupo de misioneros jesuitas
llega al terreno conocido hoy como El Chaco, en la República Argentina, y descubren
un conjunto de piedras metálicas esparcidas por la superficie de la Región. Estos
jesuitas, y luego otros capitanes españoles, descubren que los indígenas utilizaban
boleadoras cubiertas con cera de abejas, y en su interior trozos de un fierro
de alta calidad. Como los indigenas no conocían el fierro ni tenían la capacidad
de producirlo, los misioneros jesuitas y los soldados españoles les preguntaron
de dónde obtenían este material, a lo cual los indígenas llevaron a los asombrados
jesuitas ante un trozo de 22 toneladas de peso, con forma de una mesa (parecido
al meteorito de Hoba, en Namibia), el cual fue estudiado por más de 200 años,
hasta 1790, cuando desapareció misteriosamente sin dejar rastro hasta la fecha.
Esta "mesa" de fierro, fue bautizada y conocida como "El Mesón
de Fierro". A partir de este año de 1580, los jesuitas fueron descubriendo
nuevas y numerosas extrañas Rocas metálicas, y otras más, marcadas, en lugares
como Brasil, Paraguay, Córdoba, Mendoza y presumiblemente Chile.
* Año 1580: el sacerdote jesuita Manuel de
Nobrega, misionando el Brasil, dice haber encontrado allí Rocas extrañas en dicho
territorio, con algunas inscripciones y perforaciones curiosas, que lo llevan
a pensar y a anunciar que alguna civilización habría estado con mucha antelación
a la llegada de los españoles.
* Año 1585: el emperador Rodolfo II de Habsburgo,
interesado en todos los manuscritos antiguos y misteriosos, compra un extraño
libro al "Jefe de Inteligencia Británico", matemático y astrólogo, John
Dee, de quien hoy se presume que, junto a un experto falsificador, lo confeccionó
y copió a partir de un grupo de textos y pergaminos que el propio Dee no entendía,
pero que estaban en los depósitos de documentos ingleses y que eran muy antiguos
(quizá del año 416 d.C, de textos que procedían de la Biblioteca de Alejandría
desaparecida el 417 d.C). Como John Dee necesitaba de dinero, pues se decía había
caído en desgracia en la Corona Británica, junto a un subalterno habrían buscado
entre todos los pergaminos misteriosos algunos que por años ellos mismos no habrían
podido descifrar. De este modo, efectuaron una recopilación de varios temas escritos
en este desconocido lenguaje, le agragaron una tapa y empaste, y lo vendieron
a Rodolfo II. A la muerte del emperador, el libro pasa al Botánico Real, y de
ahí es entregado a los jesuitas para que procedan a decifrarlo. Cuando los Jesuitas
venden siglos después, en 1913, el manuscrito al editor y coleccionista William
Voynich, dicho libro sería conocido como "Manuscrito Voynich", hoy en
poder de la Universidad de Yale, pero también de interés del académico de la Universidad
de Birmingham, Dr. Gabriel Landini, quien actualmente está formando un grupo multidisciplinario
para intentar traducirlo.
Fragmento
del manuscrito Voynich.
* Año de 1650: el jesuita Simon de Vasconcellos,
misionando en Brasil, encontró extrañas Rocas con inscripciones, además de indígenas
que decían que un gran sabio blanco de barba los había instruido muchos siglos
antes de los españoles. Las leyendas decían que el sabio se llamaba Sumé.
* Año 1663: luego de décadas que el padre Provincial
jesuita Diego de Torres ordenara la creación de una Misión en Mendoza, para expandirse
desde Córdoba, y habiendo ya recibido la donación de haciendas y dinero del capitán
Lope de la Peña, el capitán José de Villegas efectúa donación de su Hacienda de
Uco, con una cantidad de 10.000 cabezas de ganado, para que los sacerdotes jesuitas
tuviesen de todo. Las viñas de esta hacienda y las anteriores les permiten fabricar
excelentes vinos que venden en Buenos Aires, y a cambio proveerse de los insumos
provenientes de Europa para vender en sus negocios de Mendoza. Como Mendoza y
Córdoba eran parte del Reino de Chile, el provincial les ordena a la comunidad
explorar como siempre la hacienda donada. Es así como descubren en dicha Hacienda
de Uco una Gran Roca con inscripciones y marcas en su superficie. Como Europa
se interesa en este nuevo descubrimiento, que se sumaba a las ya conocidas Piedras
Metalicas de El Chaco, las de Córdoba, y de Brasil y Paraguay, el padre Diego
de Rosales efectúa un molde de la misma y con la copia fiel de las inscripciones,
las envía a los ávidos eruditos y linguistas europeos, quienes al ver las inscripciones
no logran entender ni un solo signo, y no se logran poner de acuerdo en su significado.
* Año 1666: el sacerdote jesuita alemán Anasthacio
Kircheri (o Anastasio Kircher, de Wurtburgo), quien escribiera unos años antes
su libro sobre el signficado de los Geroglíficos de Egipto en su obra "Lingua
Agyptiana", recibe el libro que había sido de Rodolfo II (que se conocería
después como "Manuscrito Voynich"), e infructuosamente intenta decifrar
este extraño lenguaje. Se dice que este libro habría exitado particularmente a
los jesuitas exploradores, porque en el "prólogo" habrían leído que
el libro había sido copiado de un original que estaba en una ciudad subterránea
en una cordillera que corre de norte a sur, en un continente al sur del planeta.
Los jesuitas entonces interpretaron que dicha cordillera debía ser la Cordillera
de los Andes. Y como la presunta leyenda hablaba de una máquina llamada Nilotrona,
que había sido usada por una civilizacion antigua de sudamérica para fabricar
túneles y cavernas bajo la cordillera, los jesuitas comenzaron incansablemente
la búsqueda de estas ciudades y túneles dejados por antiguos habitantes. El padre
italiano Nicolás Mascardi, amigo y discípulo de Kircheri, decide venir a Chile,
y abrir misiones en las zonas donde cree pueden estar estos túneles y los situa
al norte de la laguna Puyehue (al norte de lo que es hoy San Carlos de Bariloche),
de modo que insta la creación de la misión de Nahuel-Huapi para evangelizar a
los indígenas. Además, por estos años, el sacerdote jesuita Kircheri inventa la
Linterna Mágica, precursor del Cinematógrafo, en base al diseño de una cámara
oscura, la cual recibía imágenes del exterior haciéndolas visibles en el interior
de la misma, que al invertir el proceso, se podían llevar las imágenes desde dentro
hacia fuera. El artefacto consistía en una cámara oscura con un juego de lentes
y un soporte corredizo en el que colocaban transparencias pintadas sobre placas
de vidrio. Como en esa época no había luz eléctrica, las imágenes se iluminaban
con una lámpara de aceite.
* Año 1672: el padre Nicolas Mascardi, quien
provenía de una familia de nobles, muere envenenado por los indígenas de Nahuel-Huapi,
quienes dicen que el "padre" estaba mas interesado en conocer y despojarlos
de sus secretos que de envangelizarlos y proporcionarles la fe cristiana.
* Año 1691: el sacerdote jesuita de orígen
suizo, Martin Schmidt, comienza la construcción de la Iglesia de Chiquitos, en
México, usando algo de fierro estructural y acero para ciertos dinteles, y para
algunos herrajes. Esto constituiría una novedad ya que presuntamente no sería
sino hasta 1734, cuando el inglés Abraham Darby descubriese la forma de extraer
el azufre del fierro reducido, evitando que éste sea quebradizo. Por otra parte,
el acero no se conocería como tal sino con la invención del Horno de Bessemer
en 1855.
* Año 1730, aprox.: Misioneros Jesuitas descubren en
la localidad de Sonora, Mexico, un par de meteoritos metálicos que pesan en total
635 kilos aproximadamente. Una de estas dos piezas tiene la curiosa forma de un
anillo.
* Año 1736: el capitán español Juan Bautista Anza, luego de
conocer, por intermedio de los jesuitas, de estos extraños metales, intenta llevarlos
a España, pero no tiene éxito, hasta que finalmente en 1863 este meteorito es
transportado a Nueva York, al Instituto Smithsoniano.
El procurador general de los Jesuitas del Reino de Chile, padre
Karl von Haimbhausen, envía varias cartas al gobernador Joseph Manso de Velasco,
para que autorice a la Compañía de Jesús con una Licencia para Fabricar Fierro
en Chile, en las fábricas que sus iglesias disponen. En efecto, con ocasión del
Terremoto de 1730, que desolara la capital, el padre Haimbhausen escribe al gobernador
que ellos (los jesuitas) diponen de la técnica y conocimientos para reconstruir
la ciudad y sus edificios, usando para ello vigas de fierro estructural, permitiendo
así que estas nuevas edificaciones soporten los próximos terremotos. El Gobierno
de Chile se niega sistemáticamente a otorgar licencia para la confección e ingreso
de fierro en quintales provenientes del puerto de Buenos Aires, iniciándose una
demanda interpuesta por los jesuitas en contra del Gobierno, por lo que ellos
consideran una medida arbitraria. Estos autos fueron hallados en el Fondo Capitanía
General (Vol. 1035). El capitán de navío Francisco García Huidobro, presta declaración
ante el tribunal en 1736, indicando que los jesuitas saben cómo producir fierro
y clabazón tan preciado, para las minas y edificios.
* Año 1755: El sacerdote jesuita Tomás Cerdá,
tan sólo tres años después que Benjamin Franklin demostrara la naturaleza eléctrica
de los rayos e inventara el pararrayos, y luego de conocer en Alemania y Holanda
de los avances de estos países en materia de investigación en electricidad, magnetismo,
matemáticas y ciencias experimentales, en general, realiza tertulias en el Seminario
de Nobles de Santiago de Cordelles de Barcelona, y propone la creación de un centro
científico que desarrolle Máquinas Eléctricas, investigación experimental y aplicada.
Entre 1757 y 1764, el jesuita Cerdá dicta una cátedra pública de "Matemática
y Física Moderna" en el Seminario de Cordelles, dirigido entonces por la
Compañía de Jesús. El interés que se genera es tal que a fines de 1765, mediante
una Real Cédula (un Decreto Real), el rey Carlos III de España convierte esta
institución en la Real Conferencia Física. Desde entonces las disciplinas dictadas
serían las siguientes: 1) álgebra y geometría; 2) estática, hidrostática, y meteorología,
3) electricidad, magnetismo, y otras atracciones; 4) óptica, y sus partes; 5)
neumática y acústica; 6) historia natural; 7) botánica y 8) química. Poco después,
en 1766, y al parecer por voluntad explícita de Carlos III, se añadió la dirección
de agricultura. Posteriormente esta entidad se transformaría en la Real Academia
de Ciencias de Barcelona (RACBA).
* Año 1756: Los jesuitas de Calera de Tango,
dirigidos por el padre Haimbhausen, terminan el Organo de la Catedral de Santiago,
conocido como Organo de Coro. Otro de los Organos fabricado por estos jesuitas
está en el Monasterio de las Benedictinas de Rengo.
* Año 1757: El jesuita Joaquin Camaño y Bazán,
natural de La Rioja, y dedicado al estudio de las lenguas indígenas, y especilista
en cartografía, confeccionó un mapa de toda la zona de El Chaco, y descifró una
leyenda indígena que se repetía en las memorias de los indios de Brasil, sobre
la caída del Sol a la Tierra, durante la noche, en dos dias seguidos, y que los
trozos metálicos y rocas esparcidas por doquier eran trozos de "este Sol"
despedazado. En la década de 1960, el geólogo norteamericano William Cassidy dice
que estos trozos corresponden a un descomunal meteorito metálico que se partió,
y que tuvo reingresos a la superficie terrestre en dos días, cayendo trozos de
este siderito incluso en Chile y en el fondo del océno pacífico. La fecha de caída
se sitúa entre el 3800 y eo 4100 antes de Cristo.
* Año 1766: este año en la localidad de Albareto,
cerca de la ciudad de Modena, en Italia, cae un interesante meteorito, el cual
es analizado por el sacerdote jesuita italiano Dominic Troili, quien logra identificar
una inclusion mineral hasta ese momento desconocida, FeS, la cual estaba presente
en este cuerpo. En honor a dicho jesuita, dicha inclusión fue bautizada con el
nombre de Troilita. Este mismo año el químico Joseph Priestley demuestra que la
fuerza ejercida entre dos cargas eléctricas varía inversamente proporcional al
cuadrado de la distancia que las separa. 10 años depués, en 1776 (cuando se crea
Estados Unidos) Charles Agustin de Coulomb mide con exactitud la fuerza eléctrica
y se publica la ley que lleva su nombre.
* Año de 1767: misteriosamente, y aunque no existen
antecedentes que el resto de la comunidad de Calera de Tango y de la Chacrilla
de la Ollería, haya desarrollado síntomas de la enfermedad de La Gota, sólo el
procurador general, padre Haimbhausen manifiesta a comienzos de este año estos
síntomas y comienza a agravarse hacia marzo de este año. Se comenta que debido
a los dolores sufridos, el padre hace uso de numerosos silicios para mortificarse,
falleciendo el 7 de abril a la edad de 72 años. Los restos fueron dispuestos en
un ataud puesto de pie, y junto a otros ataudes de anteriores procuradores jesuitas,
también puestos de pie formando un círculo, el padre Haimbhausen fue enterrado
bajo una bóveda subterránea que se ubica en el ala derecha (vista desde el altar)
de la Iglesia Jesuita de Calera de Tango. Para acceder a dicha bóveda, el acceso
se hacía por la escalera y cripta directamente bajo el altar de esta Iglesia,
la cual hoy se encuentra sellada, y con orden de no difundir esta información.
Pero con motivo del terremoto de 1985, la bóveda se partió y dejó al descubierto
la extraña diposición de los ataudes en forma de un círculo, con los sarcófagos
todos de pie, entre los cuales se encontró el del padre Karl von Hauimbhausen.
El 26 de agosto de 1767, a las 3 de la mañana, se procede a expulsar y a tomar
posesión de todas las propiedades y bienes de los Jesuitas, aunque se sabe que
al menos cuatro dias antes, el 21 de agosto, toda la comunidad fue avisada del
Real Decreto firmado por el propio Rey Carlos III, que ordenaba su inmediata expulsión.
Por la tarde, y mientras Juan Antonio Archimbano procedía a inventariar todos
los objetos ubicados en la Hacienda de Calera de Tango, se encuentra que existe
una Maquina Eléctrica, y que sus piezas están todas puestas dentro de un cajón.
Luego que el Ministro don Joseph Clemente de Traslaviña hallara en el Colegio
Máximo de San Miguel, la inusual cantidad de 25 quintales y 50 libras de Acero,
y de 391 quintales y 19 libras de fierro reducido de Suecia, y 20 quintales y
3 libras de fierro platina, entre otros muchos productos fabricados de fierro
y acero, dicho Ministro escribe en uno de los resúmenes de inventarios una Nota
de Advertencia respecto de la hacienda donde la Máquina Eléctrica había sido hallada.
Esta nota dice así:
* 20 de septiembre de 1767: "En esta hacienda llamada
Calera (de Tango) se hallará crecidamente porción de Herramientas y de Utensilios,
de fierro, de acero y de cobre, así también como en la Estancia de San Pedro,
un gran número de carretas. En el almacén se hallará porción de acero y de fierro
dedicada a la obra de fortificación del Fuerte de Valdivia. Se hallará proción
de cuero, y costales para mas de 1000 fanegas, como también se hallará material
preciado en La Cancha de la Piedra, ya sacado de la mina, que darían para 7.000
u 8.000 fanegas. Permanecen ahí 3 hornos hechos a todo costo, que están bajo techo:
un edificio se hizo para los obreros, una despensa y un oratorio todo de teja.
Hay dos galpones grandes de techo de teja para mantener la Cal. Existe otro galpón
grande con techo de paja que sirve de abrigo y vivienda para los peones. Hay otro
de la misma calidad en el cerro de la mina, y la tasación que se hiciere de estas
oficinas dará a conocer las crecidas sumas de dinero que se han gastado en su
construcción." Más adelante se señala (Vol 7, fs 347, Fondo Jesuitas): "según
la cuenta que formó respectiva a la Calera (de Tango) después de quedar satisfecho
lo que se había recibido, las cales existentes dieron un total de 8273 pesos y
2 reales. Y se previene se hallaría en dicha hacienda de la Calera execidísima
porción de herramientas de fierro, acero y cobre, y en la Estancia de San Pedro,
mucho número de carretas, porción de fierro y acero". Entre lo encontrado,
durante la confección del inventario del Colegio del Noviciado, figuran un libro
del autor Barua titualdo "El Arte de los Metales", además de "2
carretones corrientes ya comenzados a armar, con sus ruedas ya comenzadas, y las
llantas en el agua".
El Cáliz de Plata de Calera de Tango
Cuando a comienzos del siglo XVIII, algunos jesuitas y teólogos
de la Universidad de Munich, y de la zona de Baviera, deseaban avanzar hacia campos
de la investigación hasta entonces no explorados, se producen algunos roces entre
los grupos mas conservadores y los más entusiastas, de modo que el Padre General
de la Orden estima no continuar con estudios mas profundos, en campos que pudiesen
ser sensibles dentro del seno de la Iglesia Católica, y para el Tribunal de la
Inquisición, que había estado bastante activo hasta 1668, aunque ahora estaba
avocado a los nuevos cristianos o conversos.
Lo concreto es que, algunos de estos jesuitas mas osados planifican
penetarar organizaciones que gusten de los temas secretos, y de las llaves, y
de los temas ocultistas. Es así como algunos agudos estrategas jesuitas alemanes
vieron que los gremios de los canteros y albañiles formaban grupos bastante "cerrados",
con códigos y simbolismos para guardar algunos de sus aportes técnicos a la construcción
de edificios e iglesias, pero que no revestían peligro alguno, ya que estos gremios
sólo buscaban proteger sus secretos de construcción frente a otros gremios, tener
trabajo para todos los miembros de la Logia, y realizar grandes actividades sociales.
Este simplicidad y debilidad de los grupos canteros, en inglés masones, fue utilizado
por los jesuitas para "ingresar" o "penetrar" a dichas logias
con todo el conocimiento y la erudición de siglos de saber, en sus exploraciones
tanto hacia América como en dirección a los países de Oriente, donde Francisco
Javier y Mateo Ricci habían sido los precursores. En comparación a los Jesuitas
del siglo XVIII, los Masones de esa época eran locales, simples, amantes de las
actividades sociales, departir una "buena mesa", pero sin ambiciones
otras que "tener trabajo y dinero para ellos y sus familias". Los jesuitas,
en cambio, con su natural "peso histórico" y sus avanzados estudios
linguísticos, y el saber de antiguas civilizaciones y culturas, no tardaron en
subyugar a los cándidos e ingenuos Masones y a todas sus cofradías, y ni siquiera
las Logias de Londres y de Irlanda pudieron "escapar" al "empuje"
jesuita. Los propios japoneses y chinos, de una prestigiosa cultura ansestral,
habían sucumbido al arte y a las ciencias de los misioneros de la Cia de Jesús,
¿podrían los Masones haberse resistido a estos conocimientos, que se les abría
ante sus ojos gratuitamente?. Evidentemente no.
Con el adiestramiento que los jesuitas y clérigos católicos hicieron sobre las logias masónicas, también existieron algunos Masones que se interesaron en algo mas que "comer y beber, y tener trabajo seguro". Estos masones fueron enseñados secretamente por eximios jesuitas principalmente alemanes, en las ciencias y las artes que dentro de la Iglesia Católica estaban prohibidas, de modo que ya hacia 1750 los conocimientos de la Masonería se acercaban fuertemente a los que hasta hacía unas décadas atrás les eran propios sólo a los Altos Miembros de la Cia. de Jesús. Hasta los simbolismos entre ambas corrientes fueron idénticos. Por ejemplo, el Ojo inscrito sobre un Triángulo fue un símbolo netamente usado por los Jesuitas, y sólo por ellos interpretado. Con las disenciones surgidas al interior de la Orden Jesuita, los jesuitas bávaros trasladaron todo este lenguaje simbólico hacia las Logias Masónicas inglesas e irlandesas, propagándose hacia el 1760 al resto de Europa. Por ello, cuando Adam Weishaupt, educado e instruido por jesuitas en instituciones también de la Compañía, funda en 1776 la Orden de los Iluminati de Bavaria, en realidad lo que forma es sólo un atisbo o "punta de Iceberg" del proceso de migración secreta de muchos jesuitas desde seno de la Iglesia hacia las Logias Masónicas también ahora controladas por ellos.
Así, parte de los secretos guardados por siglos y que eran
de propiedad de los Jesuitas, quedan ahora en manos de las Logias Masónicas, resultando
en una "pérdida de memoria" para los nuevos miembros de la Orden de
Jesús que ingresan luego de ser nuevamente autorizada en 1815. Estos nuevos jesuitas
y los que seguirían durante todo el siglo XIX y XX, ya no poseían los grandes
conocimientos y los secretos de sus pares de antaño, quienes con su muerte o expulsión
en 1767, y luego excomulgados por el papa en 1772, quedaron fuera del recuerdo
de la Historia.