Los animales también tiene mente | Como alcanzar la libertad en un planeta de esclavos
Proteccion Animal
LINK IMPORTANTE
El Sistema crea personalidades con doble estándar
para así controlarnos.
El Sistema nos envía tantos mensajes contradictorios
que muchos terminan sin saber qué defender...
La hamburguesa
que comes proviene de un ser sintiente, pero el Sistema quiere que disocies el
producto final de su origen.
Si la gente dejara de auto-engañarse y
considerara todo lo que sufrió el ser sintiente que están comiendo
(desde el momento mismo de su artificial concepción hasta su cruel muerte),
entonces automáticamente todos nos volveríamos vegetarianos.
Por
otro lado, si los recursos que hoy se utilizan en hacer engordar animales para
nuestro menú, se utilizaran en producir verduras, entonces instantáneamente
se acabaría el hambre en el mundo. Sencillos cálculos indican que
es mucho más eficiente producir verduras para el consumo humano directo
que hacer engordar un animal para alimentar a unas pocas personas después
de tener encerrado al animal en una jaula durante varios meses.
Si
crees que los animales que se crían en las granjas llevan una vida relativamente
"natural" (como quiere el Sistema que creamos), considera lo siguiente:
TODOS
MIS ALUMNOS DE INGENIERÍA AMBIENTAL VOLVÍAN CONVERTIDOS EN
VEGETARIANOS
DESPUÉS DE HABER ESTADO SÓLO UNA HORA EN UNA GRANJA MODERNA TECNIFICADA.
El
infierno existe.
Nosotros los humanos lo administramos.
En nuestro planeta
basta con nacer pollo, vaca, etc. e instantáneamente estarás condenado
a experimentar permanentes sufrimientos. Los administradores del infierno te tratarán
como una máquina o un pedazo de ladrillo y vivirás hacinado como
un libro en una biblioteca. Si tienes alas, no las podrás estirar (¡Ni
una sola vez en toda tu maldita existencia!). Si das leche te inyectarán
sustancias químicas para aumentar tu rendimiento, pero eso hará
que produzcas leche y pus. Y si tu carne es apetecida, los administradores del
infierno te tendrán encerrado en una diminuta jaula y nunca en tu miserable
vida conocerás la luz del sol.
Los Psicólogos
dicen que un ser humano A es superior a un ser humano B, cuando el ser humano
A es capaz de experimentar un mayor espectro de pensamientos y emociones que el
ser humano B.
Yo puedo experimentar compasión por un pollo o una vaca.
¿Y
tú?
Hay una cosa más que podemos hacer y que
tiene suma importancia; culmina y da consistencia y significado a todas nuestras
demás actividades a favor de los animales. Se trata de que seamos responsables
con nuestras propias vidas y evitemos la crueldad tanto como nos sea posible.
El primer paso es dejar de comer animales.
Desde un punto de vista puramente
lógico, quizá no haya contradicción alguna en interesarse
por los animales por razones compasivas y gastronómicas simultáneamente.
Si alguien se opone a causar sufrimiento a los animales, pero no a que se les
sacrifique sin dolor, esa persona podría ser coherente comiendo animales
que hubieran vivido sin sufrimiento y a los que se sacrificara de una manera instantánea
e indolora. Sin embargo, práctica y psicológicamente es imposible
ser consistente con nuestro interés por los animales no humanos mientras
sigamos sirviéndolos en la mesa a la hora de comer.
En
la práctica, es imposible criar animales a gran escala para que nos sirvan
de alimento sin hacerles sufrir bastante. Incluso si no se utilizan métodos
intensivos, la cría tradicional comprende la castración, la separación
de la madre de sus crías, la destrucción de manadas y rebaños,
el marcado, el transporte al matadero y, por último, la propia muerte de
los animales. Es difícil imaginar una producción animal dirigida
a alimentarnos sin estas formas de sufrimiento.
Hacerse vegetariano
es el paso más eficaz y práctico que se puede dar para poner fin
tanto a la muerte de los animales no humanos como a todo aquello que les causa
sufrimiento.
Las personas que se benefician de la explotación de grandes
cantidades de animales no necesitan nuestra aprobación. Necesitan nuestro
dinero. El principal apoyo que piden los ganaderos industriales del públi
co es que éste compre los cadáveres de los animales que producen.
De
aquí la necesidad de que cada uno de nosotros deje de comprar los productos
de las modernas explotaciones pecuarias, incluso aunque no estemos convencidos
de que esté mal comer animales que vivieron vidas placenteras y murieron
sin dolor. El vegetarianismo es una forma de rebelión (...) Mientras no
boicoteemos la carne y los demás productos de las granjas industriales,
cada uno de nosotros estará contribuyendo a la permanencia, la prosperidad
y el crecimiento de las granjas industriales y a las restantes prácticas
crueles que utiliza la producción animal para la alimentación.