Ser Vegetariano
Sin Paradigmas



Escribe Peter Singer:

Hay una cosa más que podemos hacer y que tiene suma importancia; culmina y da consistencia y significado a todas nuestras demás actividades a favor de los animales. Se trata de que seamos responsables con nuestras propias vidas y evitemos la crueldad tanto como nos sea posible. El primer paso es dejar de comer animales.
Desde un punto de vista puramente lógico, quizá no haya contradicción alguna en interesarse por los animales por razones compasivas y gastronómicas simultáneamente. Si alguien se opone a causar sufrimiento a los animales, pero no a que se les sacrifique sin dolor, esa persona podría ser coherente comiendo animales que hubieran vivido sin sufrimiento y a los que se sacrificara de una manera instantánea e indolora. Sin embargo, práctica y psicológicamente es imposible ser consistente con nuestro interés por los animales no humanos mientras sigamos sirviéndolos en la mesa a la hora de comer.

En la práctica, es imposible criar animales a gran escala para que nos sirvan de alimento sin hacerles sufrir bastante. Incluso si no se utilizan métodos intensivos, la cría tradicional comprende la castración, la separación de la madre de sus crías, la destrucción de manadas y rebaños, el marcado, el transporte al matadero y, por último, la propia muerte de los animales. Es difícil imaginar una producción animal dirigida a alimentarnos sin estas formas de sufrimiento.

Hacerse vegetariano es el paso más eficaz y práctico que se puede dar para poner fin tanto a la muerte de los animales no humanos como a todo aquello que les causa sufrimiento.
Las personas que se benefician de la explotación de grandes cantidades de animales no necesitan nuestra aprobación. Necesitan nuestro dinero. El principal apoyo que piden los ganaderos industriales del públi co es que éste compre los cadáveres de los animales que producen.
De aquí la necesidad de que cada uno de nosotros deje de comprar los productos de las modernas explotaciones pecuarias, incluso aunque no estemos convencidos de que esté mal comer animales que vivieron vidas placenteras y murieron sin dolor. El vegetarianismo es una forma de rebelión (...) Mientras no boicoteemos la carne y los demás productos de las granjas industriales, cada uno de nosotros estará contribuyendo a la permanencia, la prosperidad y el crecimiento de las granjas industriales y a las restantes prácticas crueles que utiliza la producción animal para la alimentación.

En una sociedad omnívora, a un vegetariano siempre se le pregunta por las razones de su extraña dieta. Esto puede resultar irritante e incluso embarazoso, pero también nos brinda la oportunidad de contarle a la gente las crueldades que se cometen con los animales y que quizá desconozcan.

BOICOT A LA CARNE
Cuanto más pequeña sea la demanda, más bajo será el precio y menor el beneficio. Cuanto menor sea el beneficio, menor será el número de animales criados y sacrificados. Éstos son principios elementales de economía.
Así, pues, en realidad el vegetarianismo se apoya en bases incluso más sólidas que la mayoría de los otros tipos de boicots y protestas (...) hacerse vegetariano tiene una trascendencia especial porque los vegetarianos constituyen una refutación práctica y viva de un tipo de defensa habitual, si bien completamente falsa, de los métodos de explotación intensiva.

Los animales deben alimentarse para alcanzar el tamaño y el peso que los humanos consideran adecuado para comérselos. Si, por ejemplo, un ternero apacenta en un pastizal que sólo da hierba y donde no se puede sembrar maíz ni ningún otro grano de directa utilidad alimenticia para los humanos, el resultado será una ganancia neta de proteínas para los seres humanos, ya que cuando el ternero haya crecido nos proporcionará proteí nas que —todavía— no podemos extraer de la hierba de manera rentable. Pero si agarramos al mismo ternero y lo metemos en un establo para some terlo a un sistema de confinamiento, las cosas cambian. Ahora, tenemos que alimentar al ternero. Por muy reducido que sea el espacio donde se le amontona con sus compañeros, hay que utilizar un terreno para cultivar el maíz, el sorgo, la soja o cualquier otra planta con que se le vaya a alimentar. En este caso, lo estamos alimentando con productos que nosotros mismos podríamos comer.


EFICIENCIA Y HAMBRE
¿Qué proporción de las proteínas ingeridas en su alimento consume el ternero y cuánta queda disponible para los humanos? La respuesta es sorprendente. Se necesita dar a un ternero 9 kg de proteínas para que produzca tan sólo medio kg de proteína animal destinada a los humanos. Recibimos menos del 5% de lo que invertimos.
Podemos expresarlo de otra forma. Supongamos que contamos con un acre (40.46 a) de tierra fértil y que podemos utilizarlo para cultivar una planta alimenticia de alto valor proteínico, como guisantes o judías. Si lo hacemos, obtendremos de nuestro acre entre 135 y 235 kg de proteínas. Tenemos la alternativa de cultivar una cosecha que sirva para alimentar a los animales y después sacrificarlos y comérnoslos. En este caso, obtendremos entre 18 y 20 kg de proteínas con el mismo terreno.
Por tanto, la mayoría de los estudios sobre este tema concluyen que los alimentos vegetales producen aproximadamente diez veces más de proteínas por acre que la carne, aunque existen diferencias en estos cálculos y la proporción, algunas veces, llega a ser de veinte a uno.

Naturalmente, la proteína sólo es uno de los nutrientes necesarios. Si comparamos el número total de calorías producidas por las plantas alimenticias con los alimentos procedentes de animales, ganan las plantas. Una comparación de los rendimientos de un acre usado para producir cerdos, leche, aves o ganado vacuno muestra que un acre de avena rinde seis veces más calorías que el cerdo, que es el más eficiente de los productos animales. El acre de brócoli rinde casi tres veces más en calorías que el cerdo. La avena produce 25 veces más en calorías por acre que el vacuno. El estudio de otros nutrientes rompe varios mitos creados por las industrias cárnica y láctea. Por ejemplo, un acre de brócoli produce 24 veces el hierro que un acre usado para vacuno, y un acre de avena 16 veces la misma cantidad de hierro. Aunque la producción de leche rinde más calcio por acre que la avena, el brócoli rinde todavía más, proporcionando cinco veces más calcio que la leche.

Pero será la dilapidación de los bosques la que termine siendo la mayor de las locuras causadas por la demanda de carne. Históricamente, el deseo de hacer pastar a los animales ha sido el motivo dominante de la tala de bosques. Todavía lo es hoy. En Costa Rica, Colombia, Brasil, Malasia, Tailandia e Indonesia se están talando las selvas húmedas para proporcionar pastos al ganado (...) Destruir un bosque libera a la atmósfera el carbono en forma de dióxido de carbono. De la misma manera, un bosque nuevo, en crecimiento, absorbe el dióxido de carbono de la atmósfera y lo mantiene como materia viva. La destrucción de los bosques existentes para en su lugar proporcionar pastos al ganado intensificará el efecto invernadero (...) Estamos, literalmente, apostando con el futuro de nuestro planeta — y todo para tener más hamburguesas.

BUENA SALUD
Independientemente del sabor de las comidas, es probable que las personas que contemplan la idea vegetariana se preocupen de si este régimen les va a proporcionar la nutrición adecuada. Estas preocupaciones carecen de fundamento. En numerosas partes del mundo han existido culturas vegetarianas cuyos miembros han gozado de la misma salud, y a menudo mejor, que los no vegetarianos que vivían en zonas similares. Los hindúes ortodoxos han sido vegetarianos desde hace más de dos mil años. Gandhi, vegetariano toda su vida, tenía cerca de 80 años cuando una bala asesina acabó con su activa vida. En Gran Bretaña, donde viene existiendo un movimiento vegetariano oficial desde hace más de 140 años, hay vegetarianos de tercera y cuarta generación. Muchos vegetarianos famosos, como Leonardo da Vinci, León Tolstoy y George Bernard Shaw, han vivido vidas largas e inmensamente creativas. De hecho, la mayoría de las personas que han llegado a edades excepcionalmente avanzadas han comido poca carne o ninguna. Los habitantes del valle de Vilcabamba, en Ecuador, sobrepasan a menudo los cien años, y los científicos han encontrado hombres de hasta 123 y 142 años de edad; estas personas comen menos de 30 gr de carne a la semana. En Hungría, un estudio de las personas centenarias vivas descubrió que casi todas eran vegetarianas. Que la carne es innecesaria para la resistencia física lo demuestra la larga lista de atletas triunfadores que no la prueban, una lista que incluye al campeón olímpico de natación de fondo Murray Rose y al famoso corredor de fondo finlandés Paavo Nurmi, la estrella del baloncesto Bill Walton, el triatleta «hombre de hierro» Dave Scott y el campeón olímpico de carreras de obstáculos de 400 metros Edwin Moses.

Por otra parte, lo siguiente es, si no ideal, sí una estrategia razonable y práctica:
— Sustituir la carne de animales por plantas alimenticias.
— Sustituir huevos de granja industrial por huevos de corral, si se pueden conseguir; en caso negativo, evitar los huevos.
— Sustituir la leche y el queso por soja, tofu u otras plantas alimenticias, pero no se sienta obligado a hacer enormes esfuerzos para evitar toda la comida que contenga productos lácteos.

 

Sub Web Animalista | Descarga gratuitamente "Liberación Animal" de Peter Singer