Viernes, 12 de Diciembre de 2008

Capítulo 5: Oro en el Golfo Pérsico

 

"... En el noveno periodo
Anu le dio batalla a Alalu.
Alalu fue derrotado, huyó de Anu
Y aterrizó en la oscura Tierra".

 

- ¿Qué son esos gritos, Malkis?
- Deben ser los monos de Ki, Señor. El Comandante Dubanki informó que son vegetarianos y pacíficos.
- Pásame los binoculares.

La nave había aterrizado en una planicie, al lado de un lago. Alalu enfocó unos árboles y distinguió entre las ramas unos monos que saltaban con furia.

- Sí, los veo. Pero estos son de pelaje gris y el Comandante Dubanki dijo que eran de pelaje negro.
- Debe ser por la poca luz, Señor. Está atardeciendo y por eso desde aquí se ven grises.

Aquí se debe mencionar que los kosbolenses no distinguen los colores como los ardianos. Además, Apsu es una estrella amarilla, mientras que Alfa Centauro B es una estrella anaranjada.

- Pronto va a estar oscuro y parece que la temperatura va a estar por debajo del punto de congelación. Envía las sondas, Malkis, y prográmalas para que regresen con algún vegetal comestible dentro de una hora.

- Sí Señor.

Malkis ingresó a la nave, desplegó un teclado y liberó las sondas.
Al salir de la nave, Alalu notó que Malkis llevaba un purificador de agua.

- ¿Vas al lago, Malkis?
- Sí Señor. Necesito disolver las sales de rehidratación.
- Te acompaño.
- Señor, alguien tiene que quedarse custodiando la nave.
- ¿Temes que el grupo de Anu nos capture?
- Es poco probable, Señor. Lo digo por los monos y por unos cuadrúpedos carnívoros expertos en atacar...

Malkis no alcanzó a terminar la frase, porque una lluvia de piedras comenzó a caer sobre ellos, al tiempo que se escuchaban los gritos de los monos viniendo desde la parte delantera de la nave. Malkis se maldijo por no haberlos visto llegar, empujó a Alalu y lo hizo entrar en la nave. Cerró la puerta, prendió las luces en modo intermitente y activó el altavoz a máxima potencia. La Música Clásica de Kosbol y las luces ahuyentaron a los monos. Malkis se pasó la mano por la cabeza y constató que no estaba sangrando. Miró a Alalu, quien tenía una mano en la cabeza mientras se miraba la otra mano con una expresión preocupada.

- ¡Condenación! ¡Está sangrando, Señor!
- No te preocupes, Malkis. Viviré. ¿No se supone que estos monos eran pacíficos?
- Señor, usted tenía razón - respondió Malkis al tiempo que abría el botiquín - Estos monos son grises [ realmente eran de color café claro ]. Deben pertenecer a una raza distinta de la que informó el Comandante Dubanki.

Malkis desinfectó las heridas de la cabeza de Alalu y las parchó. A continuación fue solo al lago con su látigo neurónico configurado a media potencia, regresó con el agua, la analizó y constató que tenía demasiados microorganismos desconocidos. Filtró los sedimentos, esterilizó el agua con microondas y disolvió las sales de rehidratación.

- Ojalá que no nos haga mal, pero no disponemos de agua de otro tipo. Beba, Señor.
- Gracias Malkis. ¿A cuánto estamos de Nueva Cydonia?
- Estamos a 2100 yak al noreste de Nueva Cydonia [ 6000 Km ]. Olvídese de la teletransportación, porque todos los Sensores Warp de Nueva Cydonia detectarían nuestra materialización. En todo caso, podríamos llegar volando en cinco horas, pero nuestra estrategia es ocultar nuestra ubicación.
- ¿Cómo sabes que los rebeldes no conocen nuestra ubicación?
- Bueno, todos deben saber que salimos por el Portal Nibiruano y deben haber deducido que estamos en Ki, ya que en Ki hay agua y alimentos en abundancia. Pero el ingreso a Ki lo hicimos con silencio electromagnético y en caída libre. En el hipotético e improbable caso de que nos hayan visto los titanes de la Estación Babilonia IV, ellos deben habernos confundido con un meteorito.
- Perfecto. ¿Hay algún modo de enterarnos de la situación de Sammer?
- Sí Señor. Voy a prender la radio y a buscar entre las frecuencias militares estándar para ver si consigo captar alguna de las transmisiones de Nueva Cydonia... Señor, han llegado las sondas y nos traen alimento.

Las sondas traían lo que hoy llamaríamos cocos y bananas. Malkis y Alalu los devoraron rápidamente, aunque no los encontraron sabrosos (en esa época incluían mucha celulosa). A continuación Alalu se acercó a la radio y comenzó a buscar alguna transmisión útil desde Nueva Cydonia, mientras que Malkis se dedicó a analizar la información recolectada por las sondas.

- Señor, tengo entendido que a usted le gusta el pescado [ la mayoría de los kosbolenses son vegetarianos ]. Si usted se atreve, podríamos cocinar los peces de este lago. La sonda dice que se parecen a los bunaris [ Malkis está hablando de nuestros salmones ].
- Sí, hagámoslo. Pero primero escucha ésto...

Alalu subió el volumen de la radio.

(...) El Zius Anu fue confirmado en su cargo por el Honorable Consejo de Sammer y le solicita al prófugo Alalu que se entregue voluntariamente. El Zius aseguró que respetará la vida de su tío y le solicita a todos los caballeros kosbolenses que proporcionen cualquier tipo de información que permita dar con su paradero. El nuevo Jefe de Comunicaciones, Bodar Nimann, aseguró que los prófugos deben encontrarse en la tierra de Afzu [ Africa ] del planeta Ki, en el Sistema Estelar de Apsu. Nimann comentó que los titanes del Portal Nibiruano informaron haber registrado su materialización junto con la de otras cinco personas que desgraciadamente cayeron dentro del Campo Warp de la nave de evacuación de Alalu. Los nombres de los cinco muertos son...

- Así que ya no eres el Zius, mi amigo.
- Ya no lo soy, Malkis.

Alalu sonrió internamente al sentirse incluído dentro de la lista de los Zius depuestos. Dado que el reinado de un Zius podía llegar a los 5000 años ardianos (antes de la existencia del soma), era prácticamente normal que ocurrierarn situaciones de este tipo. Por otro lado, su sobrino Anu ya había conseguido lo que quería, así que seguramente seguiría la tradición, respetaría su vida y la de su familia y le ofrecería puestos honoríficos a los hijos de sus concubinas.
Su linaje estaba acabado...

Un grito de Malkis interrumpió los pensamientos de Alalu:

- ¡Esto no puede ser cierto!
- ¿Qué cosa, Malkis?
- Esta sonda dice que encontró oro en un lago cercano y una mina de diamantes a cinco yak de distancia.
- ¡Excelente! ¡Ahora tenemos con qué negociar!





- No entiendes, "Alush" (así le decía Malkis a Alalu cuando eran niños). En el fondo del lago hay cerca de mil pondios de oro [ 15 millones de Kilogramos ] y la mina que está a cinco yak posee al menos 200 pondios de diamantes.

Alalu se quedó petrificado.

- ¡Eso no puede ser! En todo Kosbol no hay ni el uno por ciento de esa cantidad. Debe haber algún error en las huellas espectrales.
- Voy a enviar a las sondas de nuevo, pero no hay razón para creer que estén mal.

Una hora más tarde regresaron las dos sondas confirmando la anterior información. Al noreste de Nueva Cydonia había cien veces más oro y diamantes que en todo Kosbol. Alalu le solicitó a Malkis que rompiera el silencio radial para comunicarse mediante hiper-ondas con el nuevo Zius. Diez minutos más tarde tenían su holograma dentro de la nave.

- Te saludo, tío Alalu - Exclamó el Zius.
- Te saludo, sobrino - Respondió Alalu.
- Tío, te solicito que respetes el protocolo y me llames Zius. A mi lado están los miembros del Honorable Consejo de Sammer.
- Está bien, Su Excelencia.
- Quiero partir disculpándome por las molestias causadas, pero debes saber que toda tu familia está bien y que me alegra verte con buena salud junto con Malkis.
- Está bien, Su Excelencia. Todo fue un asunto de Genética, así que no hay nada de qué disculparse.
- El Zius y el Consejo te solicitamos que regreses a Sammer. Perdonaré tu vida y serás mi Embajador en Zemad. Los hijos de tus concubinas tendrán cargos directivos en Lahmu, Ki y Dugae, pero obviamente mis primos directos y sus familias tendrán que irse de Kosbol.
- Agradezco su generosa propuesta, Honorable Zius, pero debo decirle que solucionamos el problema del reciclaje de los nanobots del jugo de soma. A cambio sólo pido una cosa: que mi nieto Kumarbi sea nombrado Zius Adjunto. Si usted acepta, la vida de los kosbolenses superará los 400 evos [ 500 mil años ardianos ]. Mi propuesta es no negociable.

La propuesta era extraña, pero el Zius se percató de que la transacción estaba equilibrada. Solucionar lo antes posible el problema del reciclaje de los nanobots bien valía la pena tener que soportar la presencia de los genes del nieto de Alalu con vestiduras de Zius Adjunto.

- Escucho los detalles de tu propuesta.
- Como usted sabe, Señor, el exoesqueleto de los nanobots del jugo de soma está compuesto de carbono y grafito, por lo que son sensibles a la corrosión y cuando esto ocurre, la eficacia disminuye notablemente. Por eso están programados para ser eliminados por la orina cada diez evines. Pero si los construyéramos de oro y sus tenazas fueran de diamantes, los nanobots soportarían la corrosión durante mucho más tiempo...

En este punto Alalu escuchó como las hiper-ondas transmitían una risotada general.

- Sí, tío. Esa solución ya se propuso hace medio evo, pero en toda la Confederación no existe el suficiente oro y diamantes como para garantizar el acceso universal a nanobots de ese tipo.
- Eso no es cierto, Su Excelencia. Yo tengo las coordenadas de ciertos sectores donde existe más oro y diamantes que en todo Kosbol. A cambio sólo pido que mi nieto Kumarbi sea el Zius Adjunto.

Un estupefacto Zius observó a los miembros del Consejo y constató que los que habían salido del shock movían la cabeza afirmativamente.





NOTA: Los monos de Ki corresponden a Homo Erectus (estatura de ~ 1.7 m y volumen craneal de 1.2 litros)




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