Sábado, 22 de Noviembre de 2008

Capítulo 4: Nada Personal

“¡Su Excelencia! ¡Despierte! ¡Es urgente!”

El Zius Alalu escuchaba la voz de su Jefe de Seguridad como si se encontrara en la lejanía. Era el día 9 del mes 11 del noveno periodo de su reinado. Alalu estaba sorprendido por la tremenda falta de respeto por parte de Malkis, quien le gritaba y remecía como si fuera un muñeco, pero inmediatamente comprendió que algo estaba mal. El Zius se sentó rápidamente en su cama, al tiempo que Malkis le entregaba un paquete con ropa de camuflaje.

- ¿Qué ocurre, Malkis?

Mientras el Zius hacía la pregunta, se escuchó una lejana explosión que hizo vibrar las paredes.

- Señor, vístase rápido. El Zius Adjunto convenció al Consejo de que él tiene mayor pureza genética que usted, por lo que ahora vienen a pedirle su abdicación.

- ¿Y mis esposas?

- Ellas y su nieto directo fueron teletransportados a Caprica y están bien resguardados en la ciudad de Estellarium.

- ¿Y mis hijos?

- Están todos capturados. Anu se sirvió de los hijos de sus concubinas para este Golpe de Estado. No había cómo sospechar de ellos, porque la mayoría se encontraba sin vigilancia por el hecho de que estaban realizando labores de colonización en el Sistema Estelar de Apsu.

El Zius había terminado de vestirse.

- Y ahora Señor, acompáñenos al bunker.

Malkis presionó un botón de un teclado que se encontraba en la puerta y del suelo emergió una cabina donde inmediatamente entraron el Zius, Malkis y tres Templarios Puros, soldados de elite que habían prometido proteger incondicionalmente al Zius, incluso con sus vidas en caso de ser necesario.

La cabina comenzó su descenso...

- Esto es para usted, Señor – Malkis le entregó al Zius un látigo neurónico configurado a máxima potencia. - Cuando se abran las puertas, usted saldrá conmigo. Los rebeldes pueden tratar de dejarlo estéril o de simular un suicidio. En cualquiera de los dos casos, el Consejo se vería obligado a reemplazarlo por el Zius Adjunto...

La cabina se detuvo, las puertas se abrieron y en primer lugar salió uno de los Templarios, el que fue inmediatamente vaporizado mientras se escuchaban gritos de “¡Ríndanse!”.

- ¡Condenación! ¡Nos estaban esperando! ¡Protéjase Señor!





Malkis se quedó cubriendo al Zius, mientras los otros dos Templarios dieron un salto que los dejó entre los rebeldes. El movimiento fue tan rápido que el Zius consiguió asimilar lo que estaba ocurriendo al ver un par de cabezas en el suelo, al tiempo que se percató de que estaba corriendo hacia la nave de evacuación debido a que Malkis lo jalaba de un brazo.

Cada Templario estaba absorto en un teclado donde programaban las puertas para su hermético sellado con contraseña.

- ¿A Caprica, Señor?

- Sí, a Caprica.

- Necesito tres minutos para programar el despegue. Como usted sabe, Señor, las naves del bunker están pre-programadas para saltar automáticamente del Portal de Tangris al Portal Nibiruano, cosa que se consigue al jalar esta palanca negra. En cualquier caso, el salto inicial debe realizarse en el espacio vacío, porque el Campo Warp controlable más pequeño que podemos generar afectará todo lo que se encuentre a 2.5 yaksin [5 metros] a nuestro alrededor...

Una fuerte explosión acompañada de humo y escombros saltando en todas las direcciones hizo retumbar el bunker. El Zius alcanzó a ver como los cuerpos de los Templarios volaban despedazados y envueltos en llamas.

De una de las puertas más lejanas estaban entrando soldados que aseguraban el lugar. El humo comenzaba a disiparse cuando el Zius alcanzó a ver que ingresaba Anu vestido con ropa de camuflaje y con un látigo neurónico de combate.

Lo último que alcanzó a percibir Malkis, fue que el Zius gritaba “¡Condenación!”, al tiempo que jalaba la bendita palanca negra...

 



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