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EPISODIO III: LAS GUERRAS
DE LOS DIOSES Y LOS HOMBRES 08 de Octubre de 2009 Capítulo 5: Katumis Nota al lector: En este capítulo se han utilizado anacronismos y terminología ardiana para facilitar la comprensión de los diálogos. Templo de la Creación, Cuartel General de Enki, Tierra de Afzu (Africa), hace 130 mil años. - Dime hijo, ¿Por qué han muerto tantos lulu
amelus * en Lemuria y la Atlántida? La pregunta realizada por Enki tomó por sorpresa a Marduk. La Asamblea de los Anunakis guardó un respetuoso silencio, al tiempo que Marduk sintió la presión sicológica del que sabe que está siendo calificado por sus pares. - Sé hacia donde apuntas, padre. Es cierto que que
los lulu amelus han aprendido de Galuel técnicas avanzadas de agricultura,
por lo que ya no pasan hambre. También, y de acuerdo con tus instrucciones,
he tomado las medidas necesarias para que no vuelva a repetirse la hambruna
que casi los extinguió. Sin embargo, sus graneros no son higiénicos
porque no se nos ha permitido enseñarles microbiología.
Esto significa que la comida y las infecciones comparten el mismo lugar.
Las ratas y los pájaros les roban la comida y defecan sobre el
grano, lo que ha propagado enfermedades graves y fulminantes. Los cahorros
de lulu amelus simplemente no soportan la intoxicación ni los parásitos
y mueren rápidamente. Lo mismo ocurre con los ancianos
Un Anunaki joven tomó la palabra: - Respetable tío, los lulu amelus no saben que las
enfermedades son transmitidas por microbios. Sugiero que Rofiquim les
enseñe a construir microscopios y que les ayude a desarrollar medidas
higiénicas básicas. Uno de los medio hermanos de Enki sugirió lo siguiente: - Podríamos instruir a sus científicos (sacerdotes)
para que una vez diagnosticada la enfermedad ellos la curaran con el medicamento
adecuado. Las propuestas continuaron sucediéndose, pero tenían el defecto de que ningún Anunaki, salvo Enki, consideraba el problema desde la perspectiva humana. Las soluciones indicaban cómo un Anunaki solucionaría el problema y no cómo lo haría un lulu amelu. Sekhmet, una de las hijas de Marduk, comprendió
correctamente el alcance del problema y rápidamente dio con la
solución, pero no se atrevía a tomar la palabra. En esa
época ella sufría de personalidad bipolar. A veces sentía
una explosión incontenible de ira y destruía todo lo que
estaba a su alrededor. En otras ocasiones se sentía muy temerosa
y deprimida. Este era uno de sus días de personalidad temerosa.
Sin embargo, recordó los consejos de su Maestro Pleyadiano y se
esforzó en pacificar su respiración hasta que consiguió
un estado mental neutro que le permitió expresar sus ideas: Sekhmet ya había pensado que su abuelo le preguntaría eso, así que sin ningún esfuerzo le proporcionó la respuesta: - Hace un par de evos me encargaste realizar un catastro
de los mamíferos de Afzu y sé que los "felis"
de los que estoy hablando no transmiten enfermedades a los lulu amelus.
Además, estos felis son carnívoros, razón por la
cual respetarán el grano de los almacenes. Como Biotecnólogo, esta solución agradó
a Enki y Sekhmet contaba con ello. Sin embargo, introducir un ser alienígena
en el ecosistema de Arda podía ser peligroso. Enki se lo hizo saber
a Sekmet: Sekhmet respondió: - La solución a eso es tan simple como seleccionar
a los híbridos más pequeños. Podemos esterilizar
a los híbridos más fuertes y promover la reproducción
de los híbridos más débiles desde el punto de vista
pleyadiano * *. Sekhmet se sintió encantada con su desempeño en la Asamblea y su Maestro Pleyadiano le aconsejó que reviviera las emociones positivas experimentadas durante la Asamblea cada vez que se sintiera mal. Al día siguiente llegó un embarque con 350 gatas pleyadianas y Sekmet solicitó la ayuda de sus hijos y descendientes más cercanos para encargarse de la hibridación. Efectivamente, y tal como había previsto Enki, las gatas parecían tener superpoderes, ya que la menor gravedad de la Tierra hacía de ellas unas depredadoras mucho más letales que en Uixetlan. A cada gata se le colocó un collar con una mini-cámara y un sistema de triangulación y posicionamiento y Sekhmet le pidió a su padre Marduk que divulgara el paradigma que fuera necesario para que los lulu amelus consideraran valiosas a las gatas pleyadianas y a sus hijos híbridos y respetaran y protegieran sus vidas. El mejor paradigma que encontró Marduk fue decirles a los lulu amelus que debían cuidar a los felis, "porque los felis son los ojos de Sekhmet", lo cual era cierto debido a las mini-cámaras que transportaban en sus collares. El proyecto mantuvo motivada a Sekhmet y la inundó con emociones positivas. Ella se encariñó mucho con los híbridos y su liderazgo en el proyecto le ayudó a superar la personalidad bipolar. Tanto fue así, que su Maestro Pleyadiano le sugirió que cambiara su nombre para ordenarle a su mente inconsciente sepultar su pasado. Sekhmet encontró ingeniosa la sugerencia y cambió su nombre por "Bastet" y cada vez que tenía los síntomas de una posible recaída se decía a sí misma: "Sekhmet era la enferma y está sepultada; Bastet es la exitosa y soy yo". Para incentivar la hibridación, el collar de las gatas pleyadianas fue cargado con un cóctel muy concentrado de feromonas de gatas ardianas, razón por la cual los gatos ardianos encontraban irresistiblemente "sexies" a las gatas pleyadianas y hacían cualquier cosa por aparearse con ellas. Por otro lado, los lupinos de la Tierra de Afzu parecían haber deducido de algún modo el origen alienígena de los gatos, razón por la cual sentían una gran aversión por el ronroneo y aroma de los híbridos. Es más, muchos de los primeros cachorros híbridos sirvieron de alimento a los lupinos hasta que las inteligentes gatas pleyadianas comprendieron que tenían que dejar a sus débiles hijos ardianos ocultos en pequeñas madrigueras (los felis pleyadianos pueden ver apenas nacen, mientras que los híbridos nacen ciegos y permanecen así durante los primeros diez días de nacidos). El proyecto de hibridación se sustentó en
siete Laboratorios: El proyecto fue un éxito, pero debido a la desaparición de Lemuria y de la Atlántida, los únicos ADNs mitocondriales gatunos sobrevivientes son los originados en los cinco últimos Laboratorios y que los ardianos identifican como "subespecies" del Felis silvestris.
Aldea Neolítica de Shourokambos, Tierra de Quitim (Chipre), 3500 años después de "La Gran Catástrofe". Era una mañana soleada en la Aldea de Shourokambos y Axalion, uno de los hijos menores del Rey de Quitim, perseguía una cabra salvaje con la ayuda de sus dos inteligentes perros, Calem y Koiné. Sus antiguos antepasados atlantes se habían asentado en las islas que los actuales ardianos llaman Chipre, Rodas y Creta, pero no habían llevado consigo su tecnología, razón por la cual durante los primeros años estuvieron al filo de la extinción sobreviviendo apenas como cazadores y recolectores. Pero el esfuerzo había valido la pena y los cultivos consiguieron prosperar en Shourokambos, aldea donde Axalion pensaba canjear la cabra por un par de sacos de harina y herramientas de piedra. Axalion sabía que los Kenaanis del oriente habían canjeado "Guardianes del Grano" por herramientas agrícolas y semillas y estaba deseoso de ver a un Guardían del Grano. La descripción que le dio el Hechicero de su aldea no era precisa y sólo sabía que los Guardianes del Grano eran como perros pequeños, estaban protegidos por la deidad Bastera y que cuando hablaban decían algo así como "maw". Sus pensamientos fueron interrumpidos por los ladridos de sus perros, los cuales impulsivamente salieron disparados sobre la cabra apenas la notaron distraída y rápidamente la redujeron. Axalion corrió, sacó su cuchillo de piedra más valioso y de un solo movimiento la degolló. A continuación se disculpó con la cabra y le explicó que había tenido que matarla porque necesitaba realizar un trueque en Shourokambos. Los perros movían la cola y se desplazaban circularmente y con mucho interés alrededor del cadáver de la cabra mientras Axalion construía sobre ésta una especie de camilla con ramas de árboles. Cuando la terminó, colocó a la cabra encima de la camilla, la aseguró con fibras vegetales y comenzó a caminar con ella hacia Shourokambos mientras era escoltado por sus perros Shourokambos era una aldea habitada por dos mil personas
y debido a que sus habitantes se habían especializado en el cultivo
del trigo, contaba también con un pequeño mercado basado
en el trueque y donde se podía encontrar harina, herramientas de
piedra, cueros, alfarería y animales. En la periferia de la aldea
estaban los terrenos de cultivo y una serie de graneros construídos
de adobe. Axalion, como uno de los hijos menores del Rey de Quitim, era
conocido y respetado en la aldea. Se acercó a una de las frágiles
cabañas y le pidió a los niños que fueran a buscar
a Acronori, uno de los líderes de Shourokambos. Mientras esperaba,
los niños se interesaron en la cabra, mientras que otros tocaban
a los perros, los cuales estoicamente soportaron el acoso. Repentinamente
los perros levantaron la cabeza y se pusieron a mirar hacia el techo de
la cabaña más cercana. Había algo parecido a un perro
pequeño... pero era distinto. ¿Sería un...? Era un Guardián del Grano. Los perros de Axalion hicieron lo que creían que esperaba su Amo y saltaron hacia el Guardián del Grano del mismo modo como habían hecho con la cabra. El Guardián del Grano se asustó y saltó del techo, pero rápidamente fue acorralado por Calem, mientras Koiné ya estaba en el aire con su hocico apuntando hacia el cuello del Guardián del Grano, listo para triturarlo. Axalion hizo algo que nunca antes había hecho y se interpuso entre sus perros y el Guardián del Grano. Pero los perros estaban en configuración de depredador y se olvidaron de la amistad que tenían con Axalion. El griterío de niños y perros hizo que Acronori se pusiera a correr y alcanzó a ver como uno de los perros mordía a Axalión en el cuello, mientras que el otro sacudía entre sus fauces al inerte Guardián del Grano. Cuando Axalion cayó al suelo, los perros huyeron velozmente y nunca más se les volvió a ver. Acronori se postró ante el cadaver de Axalion y se lamentó por lo sucedido al tiempo que se arrancaba grandes mechones de su cabello como señal de tristeza. Ya se habían acercado otras personas del clan de Acronori, quienes se encontraban estupefactos al ver que uno de los miembros de la Realeza Atlante yacía tirado en el suelo junto al cadáver de un Guardián del Grano. El Hechicero llegó y preguntó qué
había sucedido. Acronori le relató lo que había alcanzado
a ver. Mientras Acronori y sus hermanos cavaban las dos fosas dentro de una caverna, el Hechicero y sus ayudantes danzaban en torno de los dos cadáveres, solicitando que las deidades protegieran las almas del Guardián del Grano y de Axalion. Cuando todo estuvo terminado, transportaron los cadáveres hacia su última morada, lugar donde nueve mil quinientos años más tarde serían desenterrados por un Paleontólogo Ardiano de origen francés.
Ciudad de Avaris, Egipto, capital de la Dinastía XIV, año 1274 AC. - Su Majestad, el Rey Hitita Muwatallish está muy molesto con el encarcelamiento de sus embajadores. Además afirma que usted ha actuado de una forma deshonrosa e indigna de una deidad encarnada al comprar la lealtad del Rey Amorreo Benteshina. La batalla por Qadesh es inminente, mi Señor. Malequim, el Primer Ministro Nibureo, era un hombre de
aspecto juvenil y personalidad inflexible, lo que agradaba en demasía
a Ramsés II. Debido a eso, él y su familia contaban con
la protección del Faraón a pesar de pertenecer a una tribu
de extranjeros orientales. Ramsés sonrió y se tomó su tiempo
para responder. Miró a Malequim y le dijo: Ramsés soltó una larga carcajada y a continuación
dio por terminada la reunión. Antes de dirigirse al comedor junto
con Nefertari, notó que Paraheruenemef tenía el semblante
preocupado. Ramsés se agachó y trató de animar a Katumis, pero permaneció echado de lado, inmóvil y con los ojos abiertos. Katumis vestía una hermosa capa de lino y una pequeña diadema de bronce con la forma de dos serpientes entrelazadas. Apenas movió la cola cuando Ramsés le acarició el costado y ni siquiera maulló. - Katumis está enfermo, hijo. Esto último era literalmente cierto. Katum (el verdadero
nombre pleyadiano de Katumis) había sido criado durante medio año
por Bastet en el Templo de la Armonía, en la ciudad de Bubastis,
a 50 Km al sur de Avaris. Un día, Ra-Marduk le preguntó
a su hija Bastet si sabía de alguna forma camuflada de estar al
tanto de las conversaciones privadas sostenidas por Ramsés. Bastet
sugirió que le regalaran un gato que tuviera por costumbre seguir
al humano que identificara como el "Alfa" del grupo y que tal
gato contara con una microcámara a modo de collar permanente. Por
lo tanto, los ojos de Katum eran verdaderamente los ojos de Bastet. Es
más, la reciente conversación ya estaba siendo analizada
por Bastet y Ra-Marduk: Ramsés reunió sus fuerzas en las bases militares
de las ciudades de Delta y Pi-Ramsés y a continuación ordenó
el viaje hacia el norte. El quinto día del viaje, Ramsés
había acampado y se encontraba instruyendo a sus Generales cuando
un mercenario los interrumpió: Ramsés continuó hablando con sus Generales
hasta que llegó Paraheruenemef. Ramsés lo abrazó
y pidió a los presentes que los dejaran solos. Ramsés regresó a Avaris escoltado por diez
soldados, tarea en la cual invirtió dos días. Al llegar
a Avaris, se bajó inmediatamente del caballo e ingresó corriendo
al Palacio. Ramsés se arrodilló y acercó una mano
a los ojos de Katumis. Ramsés colocó una mano en la cabeza de Katumis y con la otra sostuvo una de sus patas delanteras. "Oh Bastet, protectora del hogar y deidad de la armonía. Te ruego por tu pequeño hijo Katumis. Salva ahora su vida si esa es tu voluntad..." Ramsés se interrumpió y preguntó: Mientras Ramsés oraba, Bastet y Ra-Marduk observaban
la escena por medio del collar de Katum.
Bastet subió a un helicóptero y le pidió a uno de sus hijos que lo dirigiera. La distancia entre Bubastis y Avaris fue recorrida en diez minutos. El helicóptero aterrizó a unos 100 metros del jardín donde agonizaba Katum. Bastet fue escoltada por su hijo (el cual se había puesto una máscara de gato al igual que su madre) y a medida que se acercaban al jardín todos los lulu amelus iban postrándose al verlos.
Ahora Ramsés estaba orando con lágrimas en
los ojos y las piernas dormidas por haber permanecido tanto tiempo en
la misma posición. Katum respiraba espasmódicamente hasta
que de un momento a otro dejó de hacerlo. Ramsés se sentó en el suelo, apoyó
la espalda en la pared y se puso a llorar amargamente mientras se depilaba
las cejas con sus propios dedos. Ni siquiera se dio cuenta de la presencia
de Bastet hasta que ella habló. El Faraón levantó la cabeza lentamente y sostuvo la mirada en el rostro de Bastet. Ella se sintió mal por la mueca de despreció que creyó ver en el rostro de Ramsés, como si estuviera diciendo "Por tu culpa murió Katumis". A partir de ese momento, Bastet sintió que había quedado en deuda con Ramsés y que tenía que hacer algo para que el Imperio Egicio venciera al Imperio Hitita. Ramsés preguntó: * Lulu amelu:
Bestia que entiende órdenes (ser humano). En el capítulo siguiente:
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