EPISODIO III: LAS GUERRAS DE LOS DIOSES Y LOS HOMBRES
EL BLOG DE ENKI

08 de Octubre de 2009

Capítulo 5: Katumis

Nota al lector: En este capítulo se han utilizado anacronismos y terminología ardiana para facilitar la comprensión de los diálogos.

Templo de la Creación, Cuartel General de Enki, Tierra de Afzu (Africa), hace 130 mil años.

- Dime hijo, ¿Por qué han muerto tantos lulu amelus * en Lemuria y la Atlántida?

La pregunta realizada por Enki tomó por sorpresa a Marduk. La Asamblea de los Anunakis guardó un respetuoso silencio, al tiempo que Marduk sintió la presión sicológica del que sabe que está siendo calificado por sus pares.

- Sé hacia donde apuntas, padre. Es cierto que que los lulu amelus han aprendido de Galuel técnicas avanzadas de agricultura, por lo que ya no pasan hambre. También, y de acuerdo con tus instrucciones, he tomado las medidas necesarias para que no vuelva a repetirse la hambruna que casi los extinguió. Sin embargo, sus graneros no son higiénicos porque no se nos ha permitido enseñarles microbiología. Esto significa que la comida y las infecciones comparten el mismo lugar. Las ratas y los pájaros les roban la comida y defecan sobre el grano, lo que ha propagado enfermedades graves y fulminantes. Los cahorros de lulu amelus simplemente no soportan la intoxicación ni los parásitos y mueren rápidamente. Lo mismo ocurre con los ancianos…
- No podemos permitir que sigan muriendo por el sólo hecho de alimentarse. Honorable familia, les he convocado a esta Asamblea para escuchar propuestas que permitan solucionar el problema de la biocontaminación del alimento de los lulu amelus.

Un Anunaki joven tomó la palabra:

- Respetable tío, los lulu amelus no saben que las enfermedades son transmitidas por microbios. Sugiero que Rofiquim les enseñe a construir microscopios y que les ayude a desarrollar medidas higiénicas básicas.
- No Abuden - respondió Enki -. No podemos hacer eso. La Primera Directiva nos prohíbe introducir tecnología avanzada en un planeta del tipo 2.2. Además, la solución debe ser rápida. Mientras nosotros estamos aquí conversando, en Lemuria y la Atlántida pueden haber decenas de lulu amelus muriendo intoxicados.

Uno de los medio hermanos de Enki sugirió lo siguiente:

- Podríamos instruir a sus científicos (sacerdotes) para que una vez diagnosticada la enfermedad ellos la curaran con el medicamento adecuado.
- Al hacer eso también estaríamos violando la Primera Directiva. Los Zeta Reticulianos se molestarían mucho con nosotros por el hecho de proporcionar a los lulu amelus medicamentos que sólo pueden ser desarrollados en un estadio cultural superior.

Las propuestas continuaron sucediéndose, pero tenían el defecto de que ningún Anunaki, salvo Enki, consideraba el problema desde la perspectiva humana. Las soluciones indicaban cómo un Anunaki solucionaría el problema y no cómo lo haría un lulu amelu.

Sekhmet, una de las hijas de Marduk, comprendió correctamente el alcance del problema y rápidamente dio con la solución, pero no se atrevía a tomar la palabra. En esa época ella sufría de personalidad bipolar. A veces sentía una explosión incontenible de ira y destruía todo lo que estaba a su alrededor. En otras ocasiones se sentía muy temerosa y deprimida. Este era uno de sus días de personalidad temerosa. Sin embargo, recordó los consejos de su Maestro Pleyadiano y se esforzó en pacificar su respiración hasta que consiguió un estado mental neutro que le permitió expresar sus ideas:
- Abuelo, creo que la solución adecuada debe estar acorde con el nivel de desarrollo cultural de los lulu amelus, de modo que parezca que ellos mismos dieron con la solución. En la sabana de Afzu existe un pequeño mamífero que durante el día permanece escondido entre los arbustos, mientras que en la noche sale a cazar sigilosamente. Su configuración de depredador se activa instintivamente cuando ven pequeños objetos desplazándose, lo que coincide con los animales que están transmitiendo enfermedades a los lulu amelus…
- Sí Sekhmet, pero veo que tu solución significa cambiar un parásito por otro. ¿Qué garantiza que los animales de tu solución no le harán daño a los lulu amelus?

Sekhmet ya había pensado que su abuelo le preguntaría eso, así que sin ningún esfuerzo le proporcionó la respuesta:

- Hace un par de evos me encargaste realizar un catastro de los mamíferos de Afzu y sé que los "felis" de los que estoy hablando no transmiten enfermedades a los lulu amelus. Además, estos felis son carnívoros, razón por la cual respetarán el grano de los almacenes.
- ¿Y qué hay con sus residuos?
- Pueden ser moderadamente peligrosos, pero en el planeta pleyadiano Uixetlan existen unos felis con un genoma similar y que son extremadamente limpios e inteligentes. Podríamos cruzarlos y con seguridad algunos de los híbridos heredarán las costumbres de limpieza y sociabilidad de los felis pleyadianos. Desde el punto de vista histórico, la hibridación parecerá un proceso de "domesticación", razón por la cual nuestra intervención estaría respetando la Primera Directiva.

Como Biotecnólogo, esta solución agradó a Enki y Sekhmet contaba con ello. Sin embargo, introducir un ser alienígena en el ecosistema de Arda podía ser peligroso. Enki se lo hizo saber a Sekmet:
- Pero el planeta Uixetlan posee el doble de gravedad que la ardiana, así que los híbridos nacerán con "superpoderes" como la capacidad de brincar muy alto o caminar fácilmente por superficies verticales y ni hablar de la gran capacidad de regeneración celular que poseen muchos de los animales pleyadianos.

Sekhmet respondió:

- La solución a eso es tan simple como seleccionar a los híbridos más pequeños. Podemos esterilizar a los híbridos más fuertes y promover la reproducción de los híbridos más débiles desde el punto de vista pleyadiano * *.
- Muy bien, Sekhmet. La solución parece buena, pero en caso de ser aceptada debe estar totalmente operativa en un máximo de un año ardiano. ¿Cuál es el periodo de gestación de los felis pleyadianos?
- Sesenta días, igual que los felis ardianos.
- Está excelente. Encárgate de dirigir la solución que has propuesto y para la asignación de recursos habla con tu padre.

Sekhmet se sintió encantada con su desempeño en la Asamblea y su Maestro Pleyadiano le aconsejó que reviviera las emociones positivas experimentadas durante la Asamblea cada vez que se sintiera mal.

Al día siguiente llegó un embarque con 350 gatas pleyadianas y Sekmet solicitó la ayuda de sus hijos y descendientes más cercanos para encargarse de la hibridación. Efectivamente, y tal como había previsto Enki, las gatas parecían tener superpoderes, ya que la menor gravedad de la Tierra hacía de ellas unas depredadoras mucho más letales que en Uixetlan. A cada gata se le colocó un collar con una mini-cámara y un sistema de triangulación y posicionamiento y Sekhmet le pidió a su padre Marduk que divulgara el paradigma que fuera necesario para que los lulu amelus consideraran valiosas a las gatas pleyadianas y a sus hijos híbridos y respetaran y protegieran sus vidas. El mejor paradigma que encontró Marduk fue decirles a los lulu amelus que debían cuidar a los felis, "porque los felis son los ojos de Sekhmet", lo cual era cierto debido a las mini-cámaras que transportaban en sus collares.

El proyecto mantuvo motivada a Sekhmet y la inundó con emociones positivas. Ella se encariñó mucho con los híbridos y su liderazgo en el proyecto le ayudó a superar la personalidad bipolar. Tanto fue así, que su Maestro Pleyadiano le sugirió que cambiara su nombre para ordenarle a su mente inconsciente sepultar su pasado. Sekhmet encontró ingeniosa la sugerencia y cambió su nombre por "Bastet" y cada vez que tenía los síntomas de una posible recaída se decía a sí misma: "Sekhmet era la enferma y está sepultada; Bastet es la exitosa y soy yo".

Para incentivar la hibridación, el collar de las gatas pleyadianas fue cargado con un cóctel muy concentrado de feromonas de gatas ardianas, razón por la cual los gatos ardianos encontraban irresistiblemente "sexies" a las gatas pleyadianas y hacían cualquier cosa por aparearse con ellas.

Por otro lado, los lupinos de la Tierra de Afzu parecían haber deducido de algún modo el origen alienígena de los gatos, razón por la cual sentían una gran aversión por el ronroneo y aroma de los híbridos. Es más, muchos de los primeros cachorros híbridos sirvieron de alimento a los lupinos hasta que las inteligentes gatas pleyadianas comprendieron que tenían que dejar a sus débiles hijos ardianos ocultos en pequeñas madrigueras (los felis pleyadianos pueden ver apenas nacen, mientras que los híbridos nacen ciegos y permanecen así durante los primeros diez días de nacidos).

El proyecto de hibridación se sustentó en siete Laboratorios:
i) Laboratorio de Lemuria (Felis silvestris lemuriense)
ii) Laboratorio de La Atlántida (Felis s. atlanta)
iii) Laboratorio de Europa (Felis s. silvestris)
iv) Laboratorio de Eridu (Felis s. líbica)
v) Laboratorio de Mesec o "Rusia" (Felis s. ornata)
vi) Laboratorio de Afzu o "Africa" (Felis s. cafra)
vii) Laboratorio de Og o "China" (Felis s. bieti)

El proyecto fue un éxito, pero debido a la desaparición de Lemuria y de la Atlántida, los únicos ADNs mitocondriales gatunos sobrevivientes son los originados en los cinco últimos Laboratorios y que los ardianos identifican como "subespecies" del Felis silvestris.

 

Aldea Neolítica de Shourokambos, Tierra de Quitim (Chipre), 3500 años después de "La Gran Catástrofe".

Era una mañana soleada en la Aldea de Shourokambos y Axalion, uno de los hijos menores del Rey de Quitim, perseguía una cabra salvaje con la ayuda de sus dos inteligentes perros, Calem y Koiné. Sus antiguos antepasados atlantes se habían asentado en las islas que los actuales ardianos llaman Chipre, Rodas y Creta, pero no habían llevado consigo su tecnología, razón por la cual durante los primeros años estuvieron al filo de la extinción sobreviviendo apenas como cazadores y recolectores. Pero el esfuerzo había valido la pena y los cultivos consiguieron prosperar en Shourokambos, aldea donde Axalion pensaba canjear la cabra por un par de sacos de harina y herramientas de piedra. Axalion sabía que los Kenaanis del oriente habían canjeado "Guardianes del Grano" por herramientas agrícolas y semillas y estaba deseoso de ver a un Guardían del Grano. La descripción que le dio el Hechicero de su aldea no era precisa y sólo sabía que los Guardianes del Grano eran como perros pequeños, estaban protegidos por la deidad Bastera y que cuando hablaban decían algo así como "maw".

Sus pensamientos fueron interrumpidos por los ladridos de sus perros, los cuales impulsivamente salieron disparados sobre la cabra apenas la notaron distraída y rápidamente la redujeron. Axalion corrió, sacó su cuchillo de piedra más valioso y de un solo movimiento la degolló. A continuación se disculpó con la cabra y le explicó que había tenido que matarla porque necesitaba realizar un trueque en Shourokambos. Los perros movían la cola y se desplazaban circularmente y con mucho interés alrededor del cadáver de la cabra mientras Axalion construía sobre ésta una especie de camilla con ramas de árboles. Cuando la terminó, colocó a la cabra encima de la camilla, la aseguró con fibras vegetales y comenzó a caminar con ella hacia Shourokambos mientras era escoltado por sus perros

Shourokambos era una aldea habitada por dos mil personas y debido a que sus habitantes se habían especializado en el cultivo del trigo, contaba también con un pequeño mercado basado en el trueque y donde se podía encontrar harina, herramientas de piedra, cueros, alfarería y animales. En la periferia de la aldea estaban los terrenos de cultivo y una serie de graneros construídos de adobe. Axalion, como uno de los hijos menores del Rey de Quitim, era conocido y respetado en la aldea. Se acercó a una de las frágiles cabañas y le pidió a los niños que fueran a buscar a Acronori, uno de los líderes de Shourokambos. Mientras esperaba, los niños se interesaron en la cabra, mientras que otros tocaban a los perros, los cuales estoicamente soportaron el acoso. Repentinamente los perros levantaron la cabeza y se pusieron a mirar hacia el techo de la cabaña más cercana. Había algo parecido a un perro pequeño... pero era distinto. ¿Sería un...?
- ¡Maaaw!, exclamó el pequeño animal.

Era un Guardián del Grano. Los perros de Axalion hicieron lo que creían que esperaba su Amo y saltaron hacia el Guardián del Grano del mismo modo como habían hecho con la cabra. El Guardián del Grano se asustó y saltó del techo, pero rápidamente fue acorralado por Calem, mientras Koiné ya estaba en el aire con su hocico apuntando hacia el cuello del Guardián del Grano, listo para triturarlo. Axalion hizo algo que nunca antes había hecho y se interpuso entre sus perros y el Guardián del Grano. Pero los perros estaban en configuración de depredador y se olvidaron de la amistad que tenían con Axalion. El griterío de niños y perros hizo que Acronori se pusiera a correr y alcanzó a ver como uno de los perros mordía a Axalión en el cuello, mientras que el otro sacudía entre sus fauces al inerte Guardián del Grano. Cuando Axalion cayó al suelo, los perros huyeron velozmente y nunca más se les volvió a ver.

Acronori se postró ante el cadaver de Axalion y se lamentó por lo sucedido al tiempo que se arrancaba grandes mechones de su cabello como señal de tristeza. Ya se habían acercado otras personas del clan de Acronori, quienes se encontraban estupefactos al ver que uno de los miembros de la Realeza Atlante yacía tirado en el suelo junto al cadáver de un Guardián del Grano.

El Hechicero llegó y preguntó qué había sucedido. Acronori le relató lo que había alcanzado a ver.
- ¿Dices que Axalion trató de defender al Guardián del Grano?
- Eso fue lo que vi.
- Entonces sus almas van a estar siempre conectadas. Hay que enterrarlos juntos con sus cabezas mirando hacia el oeste, hacia la Tierra donde el Sol muere, hacia la Tierra donde las almas van a descansar.

Mientras Acronori y sus hermanos cavaban las dos fosas dentro de una caverna, el Hechicero y sus ayudantes danzaban en torno de los dos cadáveres, solicitando que las deidades protegieran las almas del Guardián del Grano y de Axalion.

Cuando todo estuvo terminado, transportaron los cadáveres hacia su última morada, lugar donde nueve mil quinientos años más tarde serían desenterrados por un Paleontólogo Ardiano de origen francés.

 



Ciudad de Avaris, Egipto, capital de la Dinastía XIV, año 1274 AC.

- Su Majestad, el Rey Hitita Muwatallish está muy molesto con el encarcelamiento de sus embajadores. Además afirma que usted ha actuado de una forma deshonrosa e indigna de una deidad encarnada al comprar la lealtad del Rey Amorreo Benteshina. La batalla por Qadesh es inminente, mi Señor.

Malequim, el Primer Ministro Nibureo, era un hombre de aspecto juvenil y personalidad inflexible, lo que agradaba en demasía a Ramsés II. Debido a eso, él y su familia contaban con la protección del Faraón a pesar de pertenecer a una tribu de extranjeros orientales.
En la sala de Juntas se encontraban Ramsés, Malequim, Nefertari ("La Hermosa Mujer por la que el Sol sale cada mañana") y Paraheruenemef, uno de los hijos de Ramsés y Nefertari, quien no prestaba atención a la conversación porque se encontraba jugando con Katumis, el gato preferido del Faraón.

Ramsés sonrió y se tomó su tiempo para responder. Miró a Malequim y le dijo:
- Eso es lo que siempre he querido. Conquistaremos Kadesh y detendremos la expansión de esos norteños adoradores de dioses extranjeros. Ordena a mis Generales que contraten mercenarios y a los prisioneros de guerra ofréceles la libertad y parte del botín en caso de que acepten defender el emblema de Ra. Pero antes de seguir, lee de nuevo para mí los dichos de Muwatallish.
- Sí, su Majestad. El texto traído por los embajadores ya fue re-escrito con jeroglíficos y dice lo siguiente:
"Escucha bien Ramsés, Rey que se cree hijo del Sol. Te di todas las oportunidades para solucionar este problema por las buenas, pero me traicionaste al comprar la lealtad de mi vasallo, el Rey de Amurru. Encarcelaste a mis embajadores y cuando en nombre del Cielo te rogué que los soltaras, te reíste en mi cara, me llamaste niño y me pediste que dejara de hablar de cosas de adultos y que alguien como yo no puede entender. Te burlaste de mi gran Imperio, formado por 17 naciones y lo comparaste con una jauría de perros tiñosos. Tú te lo buscaste, Ramsés. ¡Luchemos en Qadesh y que el Señor Teshub, mi deidad protectora, decida quien de nosotros tiene la razón!"

Ramsés soltó una larga carcajada y a continuación dio por terminada la reunión. Antes de dirigirse al comedor junto con Nefertari, notó que Paraheruenemef tenía el semblante preocupado.
- ¿Qué te ocurre, hijo?
- Es Katumis, padre. Trato de jugar con él, pero parece cansado. Desde ayer que no tiene apetito. Ni siquiera ha querido probar los pescados frescos que tanto le gustan.

Ramsés se agachó y trató de animar a Katumis, pero permaneció echado de lado, inmóvil y con los ojos abiertos. Katumis vestía una hermosa capa de lino y una pequeña diadema de bronce con la forma de dos serpientes entrelazadas. Apenas movió la cola cuando Ramsés le acarició el costado y ni siquiera maulló.

- Katumis está enfermo, hijo.
Ramsés se incorporó y le hizo una señal a un esclavo Nibureo, el cual corrió hacia el Faraón y se inclinó respetuosamente.
- Sí, Mi Señor.
- Quiero que te ocupes personalmente de que Katumis se recupere y te autorizo a solicitar el apoyo de dos sacerdotes expertos en gatos. Desde ahora tu única labor es hacer placentera la vida de Katumis. Recuerda que sus ojos son los ojos de Bastet.

Esto último era literalmente cierto. Katum (el verdadero nombre pleyadiano de Katumis) había sido criado durante medio año por Bastet en el Templo de la Armonía, en la ciudad de Bubastis, a 50 Km al sur de Avaris. Un día, Ra-Marduk le preguntó a su hija Bastet si sabía de alguna forma camuflada de estar al tanto de las conversaciones privadas sostenidas por Ramsés. Bastet sugirió que le regalaran un gato que tuviera por costumbre seguir al humano que identificara como el "Alfa" del grupo y que tal gato contara con una microcámara a modo de collar permanente. Por lo tanto, los ojos de Katum eran verdaderamente los ojos de Bastet. Es más, la reciente conversación ya estaba siendo analizada por Bastet y Ra-Marduk:
-¿Y qué vas a hacer, padre? Las fuerzas están empatadas y es posible que el Rey Hitita venza a tus egipcios.
- No puedo hacer nada, hija. La Primera Directiva me lo prohíbe. Lo que importa es que la humanidad se desarrolle, ya sea en la forma de Imperio Egipcio o Imperio Hitita. Tanto egipcios como hititas son hermanos e hijos de los primeros lulu amelus que creamos.
- Pero te has esforzado mucho para construir el Imperio Egipcio. No puedes permitir que la prepotencia y altanería de tu protegido eche todo por la borda.
- Confío en Ramsés. El es muy inteligente, al igual que sus asesores. Estoy seguro que en cualquier situación él sabrá cómo arreglárselas.
- No voy a insistir, pero tu decisión no me parece acertada.- Bastet hizo una pausa y a continuación agregó: - ¿Y qué vamos a hacer con Katum?
- Los sacerdotes de Ramsés fueron instruídos por Toth en Nibiru y están muy adelantados en Ciencias Veterinarias. Seguramente en un par de días ya va a estar recuperado y lo veremos nuevamente correteando ratas y ofreciéndoselas a Ramsés.
Bastet apretó los labios y movió negativamente la cabeza.
- Lo malo de ti es que le tienes mucha fe a tus humanos...

Ramsés reunió sus fuerzas en las bases militares de las ciudades de Delta y Pi-Ramsés y a continuación ordenó el viaje hacia el norte. El quinto día del viaje, Ramsés había acampado y se encontraba instruyendo a sus Generales cuando un mercenario los interrumpió:
- Su Excelencia, la retaguardia ha informado que su hijo Paraheruenemef se acerca al campamento a caballo y que trae un mensaje urgente y que sólo puede ser escuchado por usted.
- ¿En cuánto tiempo más llegará mi hijo?
- Posiblemente dentro de una hora, Mi Señor.
- Cuando llegue, hazlo pasar directamente para que hable conmigo.
- A la orden, Su Excelencia.

Ramsés continuó hablando con sus Generales hasta que llegó Paraheruenemef. Ramsés lo abrazó y pidió a los presentes que los dejaran solos.
- ¡La Mascota Real está muriendo, padre!
- ¿Qué es lo que dices?
- Los sacerdotes aseguran que su sangre se está diluyendo y que cada día le va a costar más respirar y que morirá si no pides la intervención de Bastet.
- O sea que debo decidir entre dirigir a mi Ejército en medio de una batalla que puede decidir el destino del Imperio Egipcio versus regresar a Avaris e invocar a Bastet para que salve a Katumis?
- Así es, padre.
- Muy bien. Regresaré a Avaris, pero nadie puede saber la razón. Si mis Generales se enteraran del por qué, podrían cuestionar mi liderazgo. A partir de ahora y hasta mi regreso, tú dirigirás mi Ejército. Para eso naciste y para eso te preparé. Demuestra que eres hijo del Sol y vence a los bárbaros norteños.
- Así lo haré, padre.

Ramsés regresó a Avaris escoltado por diez soldados, tarea en la cual invirtió dos días. Al llegar a Avaris, se bajó inmediatamente del caballo e ingresó corriendo al Palacio.
- ¿Dónde está Katumis?
El esclavo señaló hacia uno de los jardines del Palacio.
Efectivamente, allí estaba Katum, sin su capa ni su diadema, inmóvil y recostado sobre un cojín. Le acompañaban Nefertari, el esclavo responsable de su salud y dos sacerdotes.
- Mi Señor, Katumis está muy mal. Apenás usted bajó del caballo, él percibió su presencia y se puso a maullar. Debe invocar a Bastet ahora y pedir por su vida.

Ramsés se arrodilló y acercó una mano a los ojos de Katumis.
- ¿Qué ocurre que no parpadea?
El sacerdote respondió:
- Está ciego desde la mañana, Mi Señor. ¡Invoque a Bastet ya!

Ramsés colocó una mano en la cabeza de Katumis y con la otra sostuvo una de sus patas delanteras.

"Oh Bastet, protectora del hogar y deidad de la armonía. Te ruego por tu pequeño hijo Katumis. Salva ahora su vida si esa es tu voluntad..."

Ramsés se interrumpió y preguntó:
- ¿Por qué ahora respira tan rápido?
- Katumis se está ahogando, Su Majestad. Continúe con la oración.

Mientras Ramsés oraba, Bastet y Ra-Marduk observaban la escena por medio del collar de Katum.
- Dime una cosa, padre. Si acudo al llamado de Ramsés, ¿Estaría violando la Primera Directiva?
- Para nada. La historia no va a cambiar si salvas la vida de un gato, aunque debes acudir al llamado con una de tus máscaras, porque ningún lulu amelu debe saber que nuestro rostro es tan humano como el de ellos.
- Entonces iré.

 



Bastet subió a un helicóptero y le pidió a uno de sus hijos que lo dirigiera. La distancia entre Bubastis y Avaris fue recorrida en diez minutos. El helicóptero aterrizó a unos 100 metros del jardín donde agonizaba Katum. Bastet fue escoltada por su hijo (el cual se había puesto una máscara de gato al igual que su madre) y a medida que se acercaban al jardín todos los lulu amelus iban postrándose al verlos.

 

 

Ahora Ramsés estaba orando con lágrimas en los ojos y las piernas dormidas por haber permanecido tanto tiempo en la misma posición. Katum respiraba espasmódicamente hasta que de un momento a otro dejó de hacerlo.
- ¡Murió! ¡Katumis murió!, exclamó el Faraón.

Ramsés se sentó en el suelo, apoyó la espalda en la pared y se puso a llorar amargamente mientras se depilaba las cejas con sus propios dedos. Ni siquiera se dio cuenta de la presencia de Bastet hasta que ella habló.
- Pídeme lo que quieras, Ramsés.

El Faraón levantó la cabeza lentamente y sostuvo la mirada en el rostro de Bastet. Ella se sintió mal por la mueca de despreció que creyó ver en el rostro de Ramsés, como si estuviera diciendo "Por tu culpa murió Katumis". A partir de ese momento, Bastet sintió que había quedado en deuda con Ramsés y que tenía que hacer algo para que el Imperio Egicio venciera al Imperio Hitita.

Ramsés preguntó:
- ¿Qué puedo hacer para que Katumis esté conmigo en la otra vida?
Y Bastet respondió:
- Momifícalo.


* Lulu amelu: Bestia que entiende órdenes (ser humano).
* * Supervivencia de los más débiles o anti-selección natural. ¿Qué diría Darwin?

En el capítulo siguiente:
Ramsés es abandonado por su Ejército y emboscado por 2500 carros de combate hititas.
Sin embargo…

 

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